2021-12-11

Payamédicos: el emocionante trabajo y la destacada labor que hay detrás de estas personas en los hospitales

Esta alternativa a la medicina tradicional avanza cada vez más en los nosocomios de todo el mundo por sus resultados.

Durante los últimos años ha empezado a crecer el rol que cumplen los payamédicos, en los sectores de pediatría de los distintos nosocomios. Esta ONG, que empezó a dar sus primeros pasos en 2002, gracias a la indicativa del médico psiquiatra José Pellucchi, sigue creciendo.

¿De qué se trata? A grandes rasgos, son profesionales que estudiaron para esto, y que desempeñan técnicas terapéuticas que están vinculadas al teatro y a la actividad de los payasos en un ámbito hospitalario.

Utilizando recursos psicológicos y artísticos como juegos, música, magia y el arte en general, contribuyen a la salud emocional de los pacientes. No queda solo en eso, sino que se hace un seguimiento de los internados que visitan.

A raíz de esto, NoticiasNet se comunicó con las viedmenses Chochi Nervi y con Nerina Mesa, quienes se dedican a esta actividad. En el caso de Mesa, comenzó en 2012 trabajando en el Hospital General de Agudos José María Penna hasta el 2016, en el área de pediatría y oncología de niños y adultos. “En la secundaria había hecho teatro y tenía muchas ganas de volver hacer algo de ese ámbito”.

“En el 2012 nos convocan para realizar el curso. En ese duraba 9 meses, eran 3 meses de ‘payateatralidad’ que es la práctica donde ibas armando tu paya, no solo el vestuario sino también técnicas y herramientas para poder intervenir en el hospital y poder desdramatizar el lugar. Luego otros 3 meses de ‘payamedicina’ que es la teoría de bioseguridad, que cosas se pueden y no hacer en el hospital, el por qué de las cosas que no se pueden usar y cuales sí y la importancia de los colores. Y en los meses siguientes ibas una vez por semana al hospital a intervenir siempre acompañado de los ‘payasviejos’ (no por la edad sino por la experiencia) y rotando de dupla para que vayas perdiendo el miedo y te animes a jugar”, agregó.

¿Cómo es un día laboral de los payamédicos?

—Cuando yo intervenía iba los martes al hospital, íbamos a las habitaciones en el horario de visitas, de 16 a 18, pero previo a ese momento hay otras etapas. Yo solía ir a las 15:15 para realizar los “payapase”, así cuando llegaba el equipo “Los Martesianos” a las 15:30 ya estaba toda la información.

—¿Trabajan solos o con el cuerpo médico?

—El payapase se realiza con el equipo de salud. Íbamos a la sala de las enfermeras en donde veíamos que pacientes se encontraban internados, anotábamos sus datos (Nombre y edad del paciente -Diagnóstico y pronóstico de la enfermedad) y charlábamos con las enfermeras/medicas para que nos puedan dar información extra, como por ejemplo, “Se encuentra muy adolorido no sé si los va a recibir”, “Este caso es complicado, es un caso de abuso”, “Es del interior solo está con la madre”, “Esta delicado no pueden entrar”, entre otros. Con esa información se realizaba una elaboración de una estrategia terapéutica y su formato escénico. Veíamos que dupla iba a ir a cada habitación, si había un caso delicado iba una dupla con más experiencia y también observábamos si había algún seguimiento (cuando un paciente esta mas de una semana, lo iba a ver la misma dupla). Una vez que teníamos todo preparado, nos vestíamos e íbamos entrando en personaje, realizábamos algún juego de calentamiento y una vez puesta la nariz dejábamos de ser nosotros para ser los payamédicos. Mi Doctora se llamaba Alondra, con payadni y todo.

—Todo eso te debe generar una felicidad extra

—Las intervenciones eran espacios de juego, siempre se trata de desdramatizar el hospital, poner un poco de color a un lugar tan blanco y frio. Pero no solo queda ahí, muchas veces nos encontrábamos conteniendo a una familia, a una madre que se encontraba sola sin su familia por ser del interior, si nos conocía, porque era un seguimiento aprovechaban para salir un momento. Pero lo que más lindo y lo que más se disfrutaba era que pudieran sonreír un rato, salir un poco de la realidad que estaban viviendo. Tal vez era un bebe, un niño muy pequeño que no entendían mucho pero esa sonrisa no solo era para el paciente sino que era para los padres, era un alivio, un respiro para ellos.

Imagino una carga emocional después de cada jornada ¿cómo se maneja?

—Siempre después de un martes de hospi era casi un día perdido, solía llegar 19:30 para mi casa, a veces un poco más tarde dependiendo del día. Sinceramente era agotador, pero un agotamiento lindo, volvía en el colectivo con una sonrisa, sobre todo cuando tenías intervenciones buenas, experiencias lindas, algún seguimiento que tomabas mucho cariño. Se deja mucha energía ahí, das todo, estás pendiente de muchas cosas. Pero ante situaciones complicadas, sobre todo cuando un seguimiento no lograba sobrevivir a la enfermedad por la cual luchaba es difícil, es en esos momentos es donde te apoyas principalmente en tus compañeros porque son los que pasaron por lo mismo que vos. Los espacios de cartografía eran fundamentales en esos momentos. Y por supuesto que estaba también el apoyo de mi pareja y de mi familia.

Te puede interesar