2021-11-27

UNA MISIÓN QUE NO FUE “IMPOSIBLE”

¿Reflotaron el “Titanic”, y está en el balneario El Cóndor?

El emblemático barco, gracias al modelismo naval y a la puntillosidad del artista, Gerardo Pérez, ahora forma parte del patrimonio de la villa marítima viedmense.

La mayoría de las personas suelen confundir la ebanistería y la carpintería, pero en realidad estos dos conceptos son diferentes. Ambas tienen relación con la madera, pero mientras que la carpintería engloba diferentes áreas que trabajan este material, la ebanistería es mucho más específica, y se dedica a la fabricación de muebles.

Y dentro de las perfumes de la madera también está la marquetería, una técnica artesanal que consiste en embutir piezas de diferentes maderas en una estructura, formando patrones decorativos, y que aplica en el diseño de pavimentos de madera y mobiliario.

Todo ese arte con la madera, en manos de un especialista en los tres rubros como Gerardo Pérez, puede hacer maravillas como resucitar el “Titanic” aunque en escala 1:125. Es original en su medida total del paquebote que tenía 269 metros de eslora (largo). Se hundió en el Atlántico norte en 1912.

Pérez, es ampliamente conocido en el mundillo de la madera, y 10 años atrás tomó contacto con el kit cuando lo adquirió en un kiosco.

Lo fue armando de a poco hasta que lo abandonó. En 2016 lo retomó cuando se radicó en el balneario El Cóndor, y en cinco años tuvo que agudizar el ingenio usando pequeñas pinzas para tener en cuenta el mínimo detalle. Acaba de terminarlo.

La tarea requirió de paciencia dado de que para armar las chimeneas tuvo que usar cianocrilato, un pegamento base de “La gotita”.

Las chimeneas las armó pegando madera balsa de un milímetro, una por una, en tanto que para armar las escaleras, las cubiertas de abajo para arriba, el puente de mando, la cúpula de cristal o la campana que hizo sonar el vigía antes de tocar el iceberg, fue como pasar un hilo por el ojo de una aguja mil veces.

“Terminaba contracturado, pasaba tres días y dejaba. Hay cosas que no vienen en el manual, y tuve que poner mi impronta (como especialista en madera) para terminar los detalles”, cuenta a NoticiasNet.

Aclaró que “no es una cuestión de soberbia, pero apliqué todo el profesionalismo, y por eso no me dio miedo para terminarlo”.

Al "Titanic" lo conoce como si hubiera sido su constructor original en los astilleros irlandeses donde se armó el modelo que se hundió. Pues estudió la historia del buque hasta las minucias.

Por caso, la bandera norteamericana que trae el kit no la colocó por una razón. “El barco antes de irse a pique enarbolaba la bandera británica. Por una cuestión de cortesía cuando llegaran a Norteamérica izarían la estadounidense, pero nunca pudieron hacerlo porque no arribó al puerto. El kit trae el pabellón de Estados Unidos pero no lo voy a colocar” para no desnaturalizar la historia, apuntó.

Su trabajo se hizo público días atrás, porque con su esposa tomaron fotos frente al mar y mostraron en redes sociales, como si estuviera navegando en las costas de El Cóndor. Pero no, fue todo un juego sutil. Luego lo devolvió a su estante en su vivienda de la calle 80.

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