Los pasillos del barrio Paterno se convirtieron en un peligroso laberinto
Viedma se fue a la B en cuanto a la seguridad. Ni siquiera el centro capitalino está exento de robos a cualquier hora del día y eso genera un desánimo aún mayor en la periferia.
Uno de los barrios que solía ser tranquilo y ahora está sufriendo asaltos cada vez más violentos es el Paterno. Está ubicado cerca de Las 1016 Viviendas y quienes no conocen a veces se enredan en los laberínticos pasillos.
Los ladrones están a la orden del día y no temen disparar o usar armas blancas con tal de hacerse de una mochilla, de un celular, de una cartera o cualquier objeto que sirva para hacer plata. Habitualmente, después la intercambian por drogas.
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El domingo a la madrugada ocurrió un caso que enciende las alarmas y demuestra que ya se ha llegado a un límite. Un joven de apenas 19 años, quien trabaja y estudia y nunca se ha metido en líos, recibió 5 disparos aunque se presume que hubo un sexto que no dio en su cuerpo. El episodio ocurrió durante un intento de robo, en la intersección de boulevard Ayacucho y San Vicente.
El muchacho iba en la moto que le costó los ahorros de su vida, malvivientes olfatearon una oportunidad y no dudaron en buscarlo. La víctima intentó resistirse y le dispararon sin piedad.
Uno de los proyectiles ingresó en su abdomen, con orificio de entrada y de salida, por lo que tuvo que ser intervenido quirúrgicamente de urgencia.
Por el horario, muchos vecinos se despertaron con los disparos, pero ahora viven con miedo, claman seguridad y anhelan volver a esos viejos tiempos donde podían salir a tomar mates con sus reposeras en sus propios patios