2021-09-22

Vecino de Viedma se queja de los atenuadores de velocidad

La población pone el grito en el cielo por los conocidos lomos de burro que se multiplican en las calles viedmenses. Está comprobado que no sirven y que lo único que hacen es romper los vehículos. 

Los atenuadores de velocidad -conocidos como lomos de burro- se presentan como un gran problema para los automovilistas. Si bien el fin por el cual son colocados tiene que ver con que no se circule a alta velocidad, lo que menos hacen -está comprobado- es cumplir con su función.

Como no suelen ser respetados, y ya haciendo foco en Viedma, una de las ciudades del país en la que más se usan, se van colocando cada vez de mayor tamaño. Esto hace que se tenga que frenar casi a cero y aún así la amortiguación, suspensión y todo el tren delantero sufran las consecuencias.  

Los vecinos se quejan y ponen el grito en el cielo por una disposición que tendría que ser más profunda. Quienes no respetan las normas de tránsito frenan ante un reductor y apenas las ruedas salen de ahí le imprimen velocidad al vehículo para seguir, seguramente, igual o mucho más fuerte por el tiempo que perdieron frenando.

El tránsito descontrolado se ve a diario y tiene que  ver  con la educación. No se respetan los pasos en las intersecciones, se dobla sin color la luz de giro y se estaciona en rampas para discapacitados y en líneas amarillas colocando las balizas, como si esto fuera una habilitación para hacerlo.

Retomando, quienes lo sufren a diario son policía, bomberos y ambulancias que van a alta velocidad en casa urgencia que se les presenta. Para ellos, los lomos de burro se convierten en trampas mortales, ya que no pueden frenar cuando van a un hecho puntual y esto lleva a autos destrozados. 


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