Jóvenes en conflicto con la ley: "Falta un programa de prevención"
Los hechos de violencia en la región no se detienen. En lo que respecta a Viedma, la preocupación pasa por que en la gran mayoría de los casos hay jóvenes involucrados. En este sentido, se advierte que es algo que va en ascenso y la necesidad de tomar medidas a corto plazo se hace mayor.
Leandro Martínez, titular de la Fundación Apostemos a la Vida, preocupado, brindó su parecer: "Deberían tomar medidas urgentes más serias y comprometerse activamente en resolver estos lamentables episodios y dejar de deslindar responsabilidades como una forma de no asumir sus propias funciones".
En las últimas semanas, incluso, hubo muertes por peleas entre adolescentes. El uso de armas de fuego se percibe cada vez más. Al respecto, sostuvo: "La violencia juvenil es un problema muy amplio y de salud pública incluyendo una serie de actos que van desde la intimidación y las riñas al homicidio, pasando por agresiones sexuales y físicas más graves".
"La violencia juvenil no debería ser un costo que encarece los servicios sanitarios, sociales y judiciales; sino una inversión para reducir y prevenir hechos de extrema violencia en los diferentes sectores barriales de nuestra capital", agregó Martínez.
Por otro lado, habló de las cuestiones sociales que atraviesan un porcentaje de los jóvenes que no les permite ser parte y quedan aislados: "Las conductas y otros trastornos en los jóvenes se debe al consumo temprano de alcohol, drogas y otras sustancias psicoactivas que le van produciendo determinados actos hiperactivos muy difíciles de controlar. Además el escaso compromiso con la escuela o el fracaso escolar, sumado en muchas ocasiones a la falta de una fuente laboral digna".
"Las fallas que vienen sucediendo en las autoridades de poder resolver los diferentes conflictos entre los adolescentes y jóvenes se ven reflejados en la falta de un programa de prevención que sea con aptitudes para la vida y desarrollo social concebidos para ayudar a niños, adolescentes y jóvenes a controlar su agresividad, resolver conflictos y adquirir las aptitudes sociales necesarias para resolver los problemas y dejar sus cómodas oficinas de ambientes agradables y empezar a caminar cada barrio, cada territorio para estar más cerca de la realidad", remarcó.
Para cerrar, determinó: "Prevenir la violencia juvenil exige un planteamiento integral que aborde los determinantes sociales de la violencia, como la desigualdad de ingresos, los rápidos cambios demográficos y sociales, y el escaso nivel de protección social".