Los dramas que afronta la ciudad ante un corte de luz prolongado
Los dramas que afronta la ciudad ante los extensos cortes de luz son varios. Además de la imposibilidad de hacer uso de los artefactos en los domicilios, que podría significar un da menor, la falta de energía afecta las comunicaciones y los suministros de otros servicios, como por ejemplo, el agua.
Por eso, cada vez que las empresas prestatarias del servicio anuncian un corte programado para tareas de mantenimiento, adelantan las disculpas e insisten a los usuarios prever medidas que permitan sortear los problemas que la falta de luz genera.
En Viedma, por la topografía del lugar, el agua que se potabiliza en la planta se impulsa por las cañerías troncales con el uso de bombas que funcionan a base de electricidad. Por ello, cuando el corte afecta el área de la planta potabilizadora como ocurre con los apagones generales, no habrá agua en los domicilios de ningún ciudadano.
También a razón de la geografía viedmense, el transporte de los líquidos cloacales requiere de plantas elevadoras que funcionan a base de corriente eléctrica. Sin suministro, el agua cloacal que no se puede impulsar termina emergiendo por las cámaras centrales, generando un factor contaminante en varios barrios de la ciudad.
Otro inconveniente se produce con las comunicaciones. Las baterías de las antenas de telefonía celular tienen una duración de un par de horas. Si el servicio no se restablece en un tiempo prudencial, la ciudad queda sin datos móviles y sin internet.
Más dramas: con los cortes prolongados será imposible disponer de surtidores en la estaciones de servicio para la carga de combustible; y tampoco funcionarán los cajeros automáticos.
Además, varios de los locales comerciales se verán obligados a cerrar sus puertas, poniendo en riesgo la mercadería que depende de las cadenas de frío.
Los grupos electrógenos de gran potencia trabajan en Viedma en los supermercados y en los centros de salud, como el hospital y las dos clínicas privadas.