La vida es una bicicleta: regulan el uso del pedaleo urbano
Antes de ponerse a circular en bicicleta, ahora los amantes del ciclismo –por transporte o recreación- tienen que conocer las pautas de regulación que ya están vigentes en la ciudad.
Es que rige la flamante ordenanza N° 8.625 que tiene como objetivo contribuir a la proyección del reordenamiento del tránsito vehicular que está desarrollando el área de la Subsecretaría de Protección Ciudadana Municipal.
La norma estipula la creación de espacios públicos aptos para la guarda y estacionamiento de las bicicletas, planificando la instalación de bicicleteros y de áreas para estacionamiento de bicicletas en edificios de organismos oficiales nacionales, provinciales y municipales, empresas del estado, hospitales y escuelas, y comercios de gran concurrencia con estacionamiento propio en cantidad adecuada a las necesidades de cada caso, como así
Deben establecerse en las adyacencias de los tramos principales de avenidas, boulevares, calles y plazas de la ciudad, teniendo en cuenta las especificaciones técnicas para que las bicicletas adaptadas para personas con discapacidad puedan circular y guardarse.
Para los bicicleteros tienen que priorizarse sitios que permitan una adecuada accesibilidad, no debiendo entorpecer ni obstaculizar la circulación peatonal y vehicular del sector, contemplando todos los criterios de seguridad.
La norma promueve el emplazamiento de bicisendas, la adecuación de vías de circulación exclusiva o con prioridad para ciclistas, teniendo en cuenta las especificaciones técnicas para que las bicicletas adaptadas para personas con discapacidad puedan circular y guardarse.
Las ciclovías serán de dos tipos y deberán converger conectándose unas con otras: Las que tengan por fin la comunicación directa entre los barrios más alejados con el centro comercial y administrativo, y los lugares de prestación de servicios esenciales. Las de carácter de esparcimiento y turismo.
La ordenanza no tiene claro el tema de las infracciones al tránsito. Habitualmente, se suele ver a gente de todas las edades circular en contramano, y también a jóvenes, quienes trabajan en repartos a domicilio, y tienen el mal hábito de atravesar un semáforo en rojo aunque no exista peligro inminente.