2021-08-23

Médica argentina en Afganistán fue testigo de los castigos a los que someten a las mujeres

Celia Kohn vivió cuatro años en Afganistán. Es ginécologa y fue parte de varias misiones que Médicos Sin Fronteras realizó en el país asiático.

 

En las últimas horas, tras conquistar Kabul, los talibanes aseguraron que en el país no se establecerá una democracia y que serán los “ulemas” (teólogos y juristas) quienes decidirán “si las chicas pueden ir a la escuela o no” y qué tipo de vestimenta deberán usar, “si un hiyab, el burka, solo un velo o nada”, expresó Waheedullah Hashimi, vocero de la organización.

Para Estela Celia Kohn, médica argentina, quien residió en Afganistán durante cuatro años en cuatro etapas diferentes, la sentencia es irremediable: “Va a volver a pasar todo lo mismo”.

En diálogo con TN.com.ar, la ginecóloga de San Rafael (Mendoza) -a quien solo llaman Celia- reveló sus vivencias tras la ocupación estadounidense y su primer arribo al territorio afgano en el 2002, apenas algunos meses después del 11 de septiembre de 2001 (atentado a la Torres Gemelas). “Si un afgano te quiere, pone su pecho para que no te hagan algo. Pero si no te quiere cuidate, te puede matar. En este tipo de sociedades más primitivas las cosas son más simples, no hay hipocresía: ‘Yo te quiero, me caés bien, sabés que contás conmigo hasta el día de tu muerte. ¿No te quiero? Cuidate’”, expresó.

 

 

Kohn experimentó la cultura y las costumbres afganas durante cuatro misiones que llevó a cabo en la misma cantidad de años como miembro de Médicos sin Fronteras. 

 “Se viven situaciones muy duras. Por ejemplo, si una mujer es violada -está casada y es violada- yo, mujer, testifico que he visto el hecho. Bueno, mi palabra vale la de medio hombre. Tenemos que ir dos personas femeninas a testificar. Y si el juez no te quiere escuchar, esa mujer es considerada adúltera, entonces ahí la lapidan”.

“La lapidación es espantosa, a la mujer la entierran hasta el cuello; al hombre al menos le dejan los brazos para que se defienda. Y utilizan una piedra de un tamaño especial, que se las tiran hasta que las matan. Había menos lapidaciones cuando no estaban los talibanes, pero sé que han habido de todas maneras. Las mujeres tenían miedo y se cuidaban mucho”, reveló.

 

 

Secuestro

 

Kohn recordó durante la entrevista el día en el que fue secuestrada junto al resto de la comitiva que la acompañaba: “Íbamos en un auto y distinguimos, entre las montañas, un camino estrecho. Allí vimos un grupo de talibanes robando un camión. Nos quedamos atrás y vinieron a buscarnos. Nosotras no podíamos hablar. Nos secuestraron, estuvimos unos días cautivos, hasta que se dieron cuenta de que no éramos las personas que buscaban”.

La ginecóloga es autora de Ojos que ven, un libro de crónicas en el que relata lo vivido en los diversos país de Asia y África en los que trabajó: “En los países árabes, si no tenés dinero no te casás compran niñas que llegan hasta sus casas y, si no las quieren o no les gustan, se la pasan entre hermanos. Entonces esas chicas terminan siendo violadas, maltratadas, y quieren escaparse. ¿Pero adónde van a escapar si no pertenecen más al clan familiar? He visto mujeres que lo intentaron y terminaron en la cárcel”.

Kohn concluyó: “El contexto internacional es otro, lo que sucede en el mundo no es lo mismo que pasaba en 1996. Pero no creo que se hayan ablandado. Van a pasar años para que se modifique dicha cultura. A los estadounidenses se les fue la mano, porque formaron militarmente a estos chicos que estudiaban en la escuela coránica, en donde eran todos hombres y terminaron siendo los talibanes. Me preguntan qué va a pasar ahora, qué les diría a las mujeres. Les diría que lo siento mucho, porque realmente se va a poner muy duro”.

 


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