Con la inflación al galope, el menú permitido son verduras y frutas
La Dirección de Estadísticas y Censo de Río Negro dio el veredicto del Índice de Precios al Consumidor de Viedma durante julio.
Se ubicó en un 3,10% empujando el semestre al 23,34%, de acuerdo al relevamiento mensual que hacen los encuestadores del organismo.
De los 100 artículos que componen este promedio, 79 subieron sus precios, se produjeron 16 bajas y apenas cinco se mantuvieron igual que junio.
Todos los productos cárneos son prohibitivos para la mesa familiar. Por caso, el asado trepó casi un 12% ubicándose en 917 pesos.
La espiral alcista en los lácteos, no se quedó atrás. El que más se incrementó fue el queso de rallar. La suba en casi un 9% puso el kilo en 1.512 pesos.
En artículos de almacén, habrá que mirar más de dos veces el precio del aceite, y medir el chorro al utilizarse en las comidas. En julio trepó casi un 17%, con lo cual la botella de un litro y medio quedó en casi 344 pesos.
Los dulces de batata y membrillo evolucionaron poco menos con un 11%, y un precio en el envase de entre 244 y 226 pesos.
La yerba invita todavía al mate con casi un 2% de aumento aunque -en un promedio de los encuestadores- los paquetes de un kilo midieron 486 pesos durante julio.
Frente a este panorama, todo indica que para el menú familiar, hay que ponderar las verduras y frutas. Experimentaron poco y nada en las góndolas.
El cartel indicador de papas se exhibió con 79,2 pesos el kilo con un aumento de 0,21%, el de zanahorias 82,7 pesos con 2,87%, y el de zapallo 70 pesos con un aumento de apenas 5,61%.
El aliciente está en las naranjas. Por tratarse de un producto estacional -aunque incida el flete- se pueden conseguir a 133 pesos. De los camiones bajaron con 11,27% menos en el valor por kilo.