2021-08-05

Modelando la vida: la significativa historia del río como método de crecimiento

Es más que un caudal de agua bajando hasta perderse en el mar. En su corriente se mueve la historia de dos ciudades y ese significado especial que tienen el río para nuestros habitantes. 

Viedma y Patagones, a diferencia de otros territorios, tienen la particular de haberse fundado a través del río y el mar y no desde la tierra. Cuenta la historia que Francisco de Viedma llegó a estas latitudes, luego de haber navegado durante tres meses, para formar las primeras colonias. Sin embargo, por un error de cálculos, desembarcó en la Península Valdés. Al no encontrar agua dulce, mandó a Basilio Villarino a que buscara la desembocadura del río.

"Villarino la encuentra el 22 de febrero de 1779 -es por eso que cada 22 de febrero celebramos la fiesta del río-. Luego regresa a Península Valdés, informa, y ahí es cuando el 22 de abril de 1779 fundan el fuerte Nuestra señora del Carmen del cual vinieron las ciudades de Viedma y Carmen de Patagones", comenta Andrés Pappático durante la excursión en el catamarán Currú Leuvú.

Una historia significativa que nos lleva a la parte más emotiva de las raíces. Porque de alguna manera, estas corrientes van modelando la vida de quienes habitan estas tierras. La Costanera se convirtió en el paseo y el recorrido de cada uno de los vecinos que habitan las ciudades de un lado y del otro de esa masa de agua. Atardeceres soñados, los mates y charlas con amigos, un simple paseo contemplando el paisaje. Todo eso parece una cita obligada que, indefectiblemente, nos lleva a aquellos años remotos, cuando empezó todo.    

 "Nuestro río es único por las características. Cuando lo comparas con otros, ves que es lo suficientemente ancho y profundo para que sea navegable, pero a su vez lo suficientemente angosto como para que uno pueda apreciar la belleza de la costa del otro lado. El río Sena, en París, es tan finito que vez la arquitectura de ambas ciudades, y acá pasa un poco lo mismo", agrega Pappático. 

Arriba: nuestro río Abajo: el Sena

La construcción de lo que conocemos hoy no fue sencillo. Cuando los españoles llegaron no tuvieron en cuenta que el lugar que habían alcanzado era una isla. Lo que es la ciudad de Viedma estaba rodeada por una línea de agua y se inundaba con mucha facilidad. Es por esto que la batalla contra Brasil se dio desde Patagones, en busca de esa altura que les permitiera otra visión y una mejor salida.  

Por otro lado, esta corriente de agua tiene otras particularidades que lo hacen diferente: "El río Negro tiene un gran caudal. En el canal debe tener entre 9 y 15 metros de profundidad y una longitud de 550 kilómetros, estamos a esa distancia del Limay y Neuquén, que es donde nace, y unos 30 kilómetros de la desembocadura, que es donde termina, en  el mar", sostiene Pappático y agrega: "Otra de las características de nuestro río, es que en los últimos 50 kilómetros ejerce de divisor político, divide a dos ciudades y dos provincias diferentes, más allá de que Viedma y Carmen de Patagones tuvieron un origen en común".

Rivalidad infinita

Por otro lado, en la balanza pesan los sucesos históricos que se entrelazan con la actualidad. Hechos puntuales que rememoran la rivalidad futbolera que tenemos con Brasil. A un mes de la obtención de la Copa América frente a los brasileños, y que fuera nada menos que en tierras de ellos, le agrega un sabor único que aún queda en el paladar. Este logro, que es de todo un país, tiene otro gusto para la Comarca. Viedma y Patagones ya pasaron por esto, pero con otro condimento.  

"Remarcamos que los hechos que han sucedido en nuestra comarca son de jerarquía internacional, porque acá ocurrió una batalla con el imperio de Brasil, ¡y les ganamos¡ Éramos una grupo de ciudadanos contra una armada entera y les ganamos. Tenemos las banderas del imperio de Brasil acá mismo", comenta.

El significado es para un lado como para el otro. La historia, con distinto final, se escribió también para ellos, que todavía buscan la manera de sanar. Esas banderas atesoradas, que fueron ganadas como trofeos de guerra, aún siguen a resguardo en un rincón de la ciudad. Desde el país vecino intentaron recuperarlas, ofreciendo un monto de dinero, pero no hay riqueza que logre tal trueque. Detrás de ese trapo hay lágrimas y sangre derramada de quienes lucharon para defenderse.

 

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