Delincuentes juveniles: El “rescate” de hijos cuando los meten presos
La madrugada del viernes estaba tranquila en la Comisaría 38° del barrio Lavalle de esta capital.
De repente, todo cambió cuando detuvieron a tres jóvenes hermanos, uno de ellos menor, y en el trío había una mujer.
A la una de la madrugada intentaron ingresar –no se sabe con qué fines- a una vivienda –en la calle 13- de la que no tenían ningún vínculo. Su domicilio está ubicado en el barrio Ceferino.
El personal policial de consigna le pidió que se retiren dado de que no se podían quedar en el lugar. Al no obedecer esa orden, y tornándose todo en una postura agresiva, se le da conocimiento al fiscal en turno Yanina Estella.
Acto seguido, ésta ordena que los causantes sean aprehendidos por los delitos de atentado y resistencia a la autoridad, mientras que el menor sea entregado a personal de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF).
Ahí, la calma en la comisaría se transformó en tensión. Aparecieron los familiares a ocasionar disturbios.
Pretendían “rescatarlos” en forma desubicada. Pero el problema no estuvo allí, en la comisaría, en el momento de la madrugada del viernes pasado.
El problema radica en que el “rescate” –de los familiares- debiera haberse concretado antes.
Desde niños. Cuidándolos, alimentándolos, estimulándolos para que estudien, y que no deambulen por las calles en riesgos delictivos.