2021-07-23

De los juguetes a la delincuencia, el costado triste de la sociedad

Una víctima del infierno en que a veces se transforma en realidad, es lo que puede estar ocurriendo cuando un niño, es encontrado en la delincuencia. Tal como el caso de ayer en la estación de trenes de esta capital.

Con poco, y en este contexto, ya está pagando las primeras consecuencias de una supuesta desintegración familiar, pérdidas económicas o desequilibrio mental.

Este hecho no sólo debería causar dolor a una familia, sino a todas de una comunidad en la que también sufre por esta sociedad convulsionada.

Este niño, quien debió estar jugando con sus amigos, prefirió otro rumbo, quizá porque los responsables de la patria potestad no supieron, no pudieron o no quisieron un camino por derecho.

Luego de un pequeño robo de un cable en un vagón, ya conoce lo que es un patrullero policial de la comisaría 30, aunque haya sido entregado a un Centro de Admisión (Cad) de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf) para darle contención.

Lo triste del caso que no es la primera vez que esto ocurre en Viedma. Un niño de 13, hace años atrás, volvió locos a las policías de la comisaría 34.

Hace años que a esta sociedad viene deshilachada. Ese niño de la 34, es adulto. Continúa en la misma senda, y está preso por hurto con inhibidores de alarma.

 

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