2021-07-04

Budas, elefantes, lámparas del Himalaya: cada vez más adeptos de los símbolos orientales en Viedma

Muchos están cerca de las creencias que nacieron en Asia, mientras que otros los adquieren como parte del diseño de su hogar. Dialogamos con Andrea Geovinetto, una experta en la materia, sobre este misterioso universo.

Por Fernando Manrique

fmanrique@noticiasnet.net

Fotos: Daniel Idiarte.

Quizás alguna vez viste en una casa varios Budas, jarrones con letras chinas, llamadores de elefantes, lámparas con sales del Himalaya o dragones.

Para los que están alejados del misterioso mundo del otro lado del hemisferio, pueden surgir muchos interrogantes respecto al significado de estos símbolos.

A pesar de compartir pocas costumbres con el continente más grande y más poblado de la Tierra, cada vez son más los que eligen incursionar en su historia o simplemente comprar estos monumentos a modo decorativo.

Dialogamos con Andrea Geovineto, quien tiene un local comercial llamado Shiva, en Garrone 43. El nombre no es casual, ya que en el hinduismo es uno de los dioses de la Trinidad y es el supremo de la naturaleza. Este poderoso Dios es el encargado de los elementos, controlando de forma benéfica o maléfica.

Al visitar el lugar, nos invadieron los aromas, los sonidos, las luces, los colores, las energías dando vueltas. Y sí, fue inevitable no llevarse un Buda y una lámpara con sales del Himalaya, a pesar de que quien les habla y nuestro fotógrafo profesamos la fe católica.

Consultada acerca de las razones de este auge en las ventas, manifestó que tiene relación con la importancia de "conectar con la luz, el bienestar, la esperanza y un estilo de vida donde el espíritu está presente", aunque no descartó que también "existe la posibilidad que se utilicen por mera moda, por su belleza, atractivo".

Con respecto a lo más vendido, son las lámparas de sal, las cuales "representan el fuego, tienen propiedades curativas y al contemplarlas nos producen una conexión instantánea de calma".

Justamente, la calma es una virtud que no abunda en este tiempo pandémico. Esto puede respaldarse con una amplia variedad de resinas, hierbas, mandalas, cuarzos, cristales, péndulos, sahumerios y aromaterapia. Lo importante es no llenarse de un día para el otro de objetos desconocidos, como quien nunca tuvo ni un cactus y de repente tiene 40 plantas y no sabe acerca de sus cuidados.

Geovineto remarcó que los aromas están asociados a estados de conciencia o emocionales. Por ejemplo, los cítricos se vinculan a sentimientos alegres y se pueden usar para levantar la vibración en los ambientes.

Claro que hacer ejercicio, meditación, yoga, bailar y llevar una alimentación sana también permiten tener una energía positiva. "La energía es vibración, por eso rodearse de estímulos sensoriales que estén en concordancia con nuestros deseos es indispensable, para no ceder al miedo, a los pensamientos destructivos que nos deprimen, estresan y enferman" agregó.

¿Por qué hay tantos Budas?

Según nuestra necesidad interior, existen distintos Budas. Tener uno de ellos no significa venerar una deidad, sino más bien es una forma de expresar estima a alguien a quien uno considera un maestro.

Sin embargo, es importante contenerlo con velas, piedras, luces, distintos elementos. Un "altar" completo conlleva los cuatro elementos: agua, tierra, aire y fuego, que según dicen los especialistas son las energías arquetípicas que tienen su efecto en nuestro ser, nuestra conciencia y en nuestra forma de entender el mundo.

Ante la pregunta de cómo saber qué Buda puede ser de mayor utilidad, la experta comentó: "Todo nos lleva a la mirada singular, personal de cada uno, por supuesto que hay una variedad increíble de budas, con ellos también la Kuan Yin, única buda mujer reconocida, que en los últimos tiempos está muy solicitada por su significante". Es símbolo de la misericordia, protectora de las mujeres y niños y ayuda a la fecundidad.

La figura del Buda Sonriente o Milé, uno de los más comprados, sirve hoy en día para representar su simbolismo como amuleto de la felicidad, de la buena suerte, y de la prosperidad y la obtención de riquezas.

Otros muy solicitados son los que inmortalizan al buda con las manos sobre su regazo y piernas cruzadas (posición de loto), que significa meditación y sabiduría.

Está el buda con la mano derecha alzada y, mano izquierda en la cadera, que indica un rechazo a las cosas que causan temor, simboliza la paz.

Por su parte, el buda con la mano tocando la tierra, expresa la estabilidad de la fe budista, mientras que el reclinado representa el paisaje a nirvana.

Giovinetto marcó: "Los budas representan la sabiduría, el nirvana, un estado de conciencia, de allí surge otra gran variedad de estatuillas representando la abundancia, la salud, etcétera".

En su opinión, "siempre la mejor opción es la que nos seduce a primera vista, la que despierta una chispa en nuestro corazón, y no tiene que ver con nada más que esto, un llamado espiritual, que nos conduce al encuentro con lo inconmensurable".

Amplió en esa línea: "Los budas o las imágenes, estatuillas de vírgenes, santos, ángeles arcángeles, etcétera, son puertas al espíritu, al mundo invisible, al alma, son llaves que nos abren".

"Un buda de plata o una cruz de madera tallada, son objetos en sí mismos, si no surge en el interior de la persona que lo elige una emoción, una necesidad de contemplación que invite a la búsqueda, al encuentro" aclaró.

No comprar compulsivamente

Un animal que también se puede apreciar en muchos hogares es el elefante. En la religión hindú es respetado por su longevidad e inteligencia y se dice que trae protección para el hogar. Hay otras variaciones según los colores: si es verde cuida la salud, el rojo reaviva la pasión y el negro espanta las malas vibras.

Por otro lado, en la cultura tradicional china, el dragón es un símbolo de poder, nobleza y honor, así como un símbolo de suerte y éxito. Aunque en la Biblia se lo acusa como una representación pagana.

Los jarrones vacíos chinos, en otro término, absorben malas energías y devuelven buenas sensaciones, tal como los árboles absorben dióxido de carbono y nos dan oxígeno.

Sin embargo, es importante no llenar la casa de adornos, sin tener en cuenta la real dimensión de éstos. Para Giovinetto hay que "encender el deseo de búsqueda, la escucha, la ondulación, la entrega, experimentar, no dar nada por cierto, despojarse de las limitaciones".

El don de la escucha "se basa en la capacidad de una profunda y contemplativa atención, a la cual al ego hiperactivo ya no tiene acceso".

Como advirtió la directora del Centro de Feng Shui, Patricia Traversa, en una nota a Clarín, "lo importante es no abusar de este tipo de objetos e iconografía, porque en lugar de activar la energía favorable podrían bloquearla por el exceso".

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