2021-06-19

Agustina Rovasio, la viedmense que sabe cuándo abrir el paraguas

Cursó todos los niveles educativos en esta ciudad. Es licenciada en Relaciones Internacionales. Accedió a la coordinación de la Red de Organismos Científicos para la Gestión del Riesgo, tras una maestría en Derechos Humanos y un curso en métodos de evaluación de desastres.

La joven profesional es especialista en temas de riesgo público desde 2011 al ingresar a la entonces Dirección Nacional de Protección Civil.

En su trayectoria figura la dirección de Mitigación y Recuperación a nivel nacional. Tuvo la oportunidad de representar a Argentina en diferentes foros internacionales sobre esta temática, y  fue haciéndose un espacio, de a poco.

En diciembre de 2019 renunció a ese trabajo con la idea de irse de viaje por Europa durante unos meses. Se vio obligada a recalcular por el encierro en pandemia de la enfermedad Covid 19.

La pregunta inicial que se cae de maduro, es sobre qué actos sospechosos habría que tomar en cuenta para medir un riesgo público.

Explica a NoticiasNet  que “son el resultado entre la fuerza natural de la amenaza y las condiciones estructurales de una población, es decir, su vulnerabilidad”.

Agrega que “para medirlos hay que estar atentos y monitorear las amenazas, pero de nada sirve eso si no prestamos atención a las condiciones en las que vive una población determinada, cuáles son sus medios de vida, y su capacidad de resiliencia (capacidad de sobreponerse a momentos críticos y adaptarse luego de experimentar alguna situación inusual e inesperada)".

Considera importante -frente a un desastre natural-  trabajar sobre las condiciones en que vive una población para reducir el impacto que un desastre tiene.

Tiene presente dos casos. Haití y su pobreza, que aún no se recupera del terremoto de 2010, con 200.000 muertos. La contracara: el de Japón, un año después, con apenas 15.000 fallecidos, y un país ya recuperado por su alta calidad de vida.

Qué se compraría si supiera que se viene una catástrofe, considera difícil la elección. Tiene un recomendable listado: Agua potable, velas, pilas, bolsas ziploc para poner documentación importante y dinero, una batería de celular portátil.

“Son elementos de primera necesidad para quedar aislada e incomunicada unos días sin enloquecer”, argumenta.

Sobre qué le preocupa más de los riesgos públicos, entre un perro rabioso, la falta de mantenimiento de una línea eléctrica, que un virus se escape de un laboratorio o el mal manejo de pesticidas,  también arriesga una explicación.

Lo que menos le preocupa a la experta, es el can. Pone atención en los otros. “El Estado tiene la responsabilidad primaria, en cualquier orden”, concluye.

 

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