Advierten que los acantilados de El Cóndor están más sensibles que nunca
Erosión, cráteres y zanjas en la punta. Con esos conceptos de debilidad, así es cómo describen los vecinos del balneario El Cóndor a los acantilados patagónicos que se inician en el faro Río Negro.
Esta flaqueza es a ojos vista, de acuerdo a versión brindada por los residentes, quienes se mostraron inquietos por la situación, habida cuenta de que en estos días de receso de Semana Santa, muchos visitantes se volcaron a las playas de la villa marítima viedmense.
“Hoy los vi muy deteriorados, con muchas rajaduras, me sorprendió la erosión, las cuevas de los loros barranqueros parecen cráteres, y se nota que hay zanjas por la caída de agua de lluvia desde arriba”, comentó a Noticias, Mario Poinsot, un residente que se presenta como admirador de ese atractivo accidente geográfico.
Poinsot suele caminar habitualmente por esa zona, justamente hizo advertencia de la peligrosidad de derrumbe a una numerosa familia oriunda de Mendoza que había armado un campamento debajo de esa mole vertical.
Este vecino se comunicó con el intendente Pedro Pesatti para hacerle saber que falta cartelería de advertencia en el lugar, ante la presunción de que las últimas sudestadas pudieron haber provocado su desaparición.
Durante la jornada pasada, hubo otras acciones de prevención cuando personal de la comuna capitalina, hizo señalamientos en el mismo sentido a otras familias que estaban debajo de las paredes, y en actitud imprudente
El último incidente, sin consecuencias físicas para los visitantes a las playas de los acantilados, ocurrió el 7 de diciembre pasado, justo un domingo en que en la costa había bastante gente.
El derrumbe fue entre el faro y la bajada de Picoto, provocando una vasta nueve de tierra, aunque no hubo heridos en virtud de que no había personas debajo en ese momento pero sí en las inmediaciones.
Ante la situación, la Municipalidad de Viedma alertó sobre el peligro de quedarse debajo del acantilado.