2021-03-24

La Casa de Gobierno “estaba atestada de milicos”, recuerda un testigo del golpe

En la madrugada del 24 de marzo de 1976, el periodista de Viedma y afiliado justicialista, Héctor Colás recibió una llamada telefónica. Desde la Capital Federal, Rómulo Barreno, por entonces secretario general de la UPCN informaba que habían derrocado a la presidenta constitucional de la Argentina, María Estela Martínez de Perón. Hoy se cumplen 45 años de ese cruento acontecimiento.

“Realmente nosotros, como militantes peronistas estábamos consternados y preocupados por el futuro de la Nación”, cuenta a Noticias como espectador de ese aciago momento.

 Esa noche pensaba qué pasaría con el peronismo, que era gobierno después de 18 años de proscripción. Cuál sería el plan de los militares. Para él “fue una pena que los políticos no aceptaran la propuesta de la presidenta de adelantar las elecciones presidenciales para el 17 de octubre de 1976, pues faltaban apenas seis meses y 24 días para las elecciones".

En su opinión “los políticos y militares argentinos optaron por el golpe de estado y asumió un gobierno de facto que consumó el genocidio más inhumano y sanguinario de la historia argentina. Ellos instalaron a Jorge Rafael Videla en la Casa Rosada”.

 En cuanto a lo ocurrido en Viedma el 25 de marzo de 1976, observó que “había alegría en los rostros de la oposición al gobierno justicialista y también en muchos dirigentes y afiliados peronistas”.

Ese día pasó por la Casa de Gobierno, y no lo dejaron ingresar a la Sala de Periodistas, aunque observa que “los militares que pululaban estaban con toda la ferretería encima” y “vi gente con ametralladoras, cascos  y algunos con granadas en la cintura”.

Agrega que ese día, los periodistas “nos concentramos en las inmediaciones donde la mayoría apoyaba al golpe de Estado, posteriormente el interventor de la provincia (el coronel Néstor Rubén) Castelli, en conferencia de prensa anunció, el fin del gobierno del gobernador Mario Franco y la vigencia de un gobierno de facto”.

Tiene presente que esa tarde, “como siempre, muchos periodistas, amigos y compañeros peronistas, nos encontrábamos en un negocio de calle Buenos Aires, para comprar los diarios nacionales” y “un gran porcentaje de los presentes, incluidos peronistas, recibía como ‘un salvador de la Patria’ a Jorge Rafael Videla”. 

“Éramos pocos los que repudiábamos el golpe y apoyábamos a la presidenta en la convocatoria a elecciones para el 17 de octubre del 17 de octubre de 1976.  Los políticos y militares argentinos, junto a la inmensa mayoría del pueblo argentino, instaló en la Casa Rosada al genocida Videla y su banda de asesinos y ladrones”, concluye.

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