2020-12-14

Frida Fiore, una viedmense al Colón

Con sólo 12 años logró pasar los tres exámenes eliminatorios que con rigurosa selección que se realiza el ISATC anualmente.

Por estas fechas pero en 2019, Frida Fiore ganaba una beca completa para estudiar ballet en la "Fundación Julio Bocca" después de audicionar entre cientos de bailarinas.

Exactamente un año después, esta niña nacida en la Comarca, ingresó como alumna regular a tercer año de la carrera de Danzas del Instituto Superior de Artes del Teatro Colón. 

Entre cientos de aspirantes, Frida quedó preseleccionada para una segunda instancia de 10 bailarinas. Finalmente consiguió pasar las pruebas finales y quedar entre cinco. 

En el 2021, Frida comenzará el tercer año de ocho que dura la Carrera de Bailarina Profesional en el Instituto del principal coliseo de nuestro país, en lo más selecto de la Danza Clásica.

Después de un 2020 difícil para el mundo en general, Frida logró dar vuelta el año y conseguir su lugar por el que tan arduamente trabajó, soñó y se preparó desde muy pequeña.

Ahora se abre ante ella un camino largo, e igual o más difícil aún que este ingreso. 

Su rutina abarcará largas jornadas de estudio de técnica clásica,  puntas, lenguaje musical y francés, durante las mañanas de lunes a viernes en el ISATC. Probablemente realice el secundario a distancia (pues la cursada del Colón es incompatible con su colegio). Continuará por la tarde las clases con su prestigiosa Maestra Silvina Vaccarelli (ex Bailarina del Ballet Estable del Teatro Colón), pues el entrenamiento nunca se abandona. Y se trasladará de zona Sur del Gran Buenos Aires (donde se radicó su familia) todos los días a Capital desde muy tempranas horas. Seguramente a la gran mayoría nos resulte abrumador este ritmo,  pero Frida eligió recorrer este camino con temprana vocación.

Aunque ya hace varios años Frida y sus padres viven en el Conurbano bonaerense, esta joven bailarina recuerda a Viedma, la ciudad que la vio nacer, con un dejo de nostalgia pues allí quedó su familia paterna.

Niños como Frida son motivo de orgullo y abren ventanas a otros mundos donde priman la tenacidad, el esfuerzo y la capacidad de superación, aún ante las adversidades que este año tan particular nos impuso.

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