2020-03-15

7 claves para pedir ayuda

Estamos acostumbrados a dar pero...¿ qué pasa con saber recibir? ¿ te sentís vulnerable? mirá esta breve guía, te ayudará!

 

En líneas generales hemos sido educados para dar, damos nuestro tiempo a la familia, amigos, compañeros de trabajo, damos nuestra energía vital según lo que se espera de nosotros por lo que lo asumimos como algo natural y necesario.

 

Sin embargo, cuando se trata de pedir recaen muchas dudas y temores. Si necesitamos algo que no tenemos, nos cuesta pedirlo o incluso no llegamos nunca a hacerlo. También en el ámbito personal, muchas parejas y amigos rompen porque no supieron pedir en su momento, de manera adecuada y respetuosa, aquello que necesitaban. A menudo lo expresan cuando ya es demasiado tarde y la relación se convertió en un intercambio de reproches ¿ qué hacer para no llegar este tipo de situación? Solicitar ayuda también se aprende, con práctica y buen criterio. 

 

Eligir bien la ocasión de pedir

Si bien es cierto que dar es parte de nuestra cultura, alguien que pide ayudar muy seguido se puede llegas a percibir como aprovechada o dependiente. Por eso hay que escoger bien lo que pedimos y por qué lo pedimos. Tiene que ser una ayuda puntual y no un hábito. Por eso la razón debe ser de peso.

 

Asegurate de que es algo que no podés hacer vos

Para que la ayuda que recibimos tenga un valor que dignifique al otro, no puede ser algo al alcance de uno mismo que no se hizo por falta de tiempo, por desorganización o por comodidad. La verdadera colaboración se da entre personas que tienen talentos distintos.

 

No debe sonar como una imposición

Es agresivo e injusto que el otro se vea obligado a hacer lo que le pedimos, sea porque lo estamos poniendo contra la pared o porque se lo reclamamos a cambio de favores pasados. La elegancia en el arte de pedir es dejar la decisión en manos de la otra persona, sin consecuencia alguna si finalmente no accede. Debemos poner en claro la libertad del otro, antes incluso de formular nuestra petición.

 

Ser generosos nos hace felices

 

Compensá la balanza

Si no podés devolver el favor a la misma persona, la mejor manera de equilibrar tu pequeño universo es hacer tu propio aporte a alguien que te necesite. No hay ninguna ley que diga que dar y recibir se tenga que dar entre los mismos actores. Podés recibir una ayuda muy valiosa de alguien y compensarlo con un gesto hacia alguien distinto que, en este momento, necesita de tu asistencia.

 

Agradecé de corazón, pero sin abrumar.

Si la ayuda que nos prestan es justa y adecuada, la otra persona se sentirá ya muy satisfecha de ser útil a alguien que aprecia. Dar las gracias de forma breve y sencilla es el colofón perfecto, no es necesario exagerar nuestra gratitud, ya que con ello podemos acabar generando incomodidad.

 

Foto: Pixibay

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