Temporada en marcha, inconvenientes y reclamos
Por Silvano Eric Rosso
srosso@noticiasnet.net
La temporada de verano 2019 2020 está en marcha y a pesar que han sido muy pocos los días de intenso calor y serenidad en el clima, siempre fueron concurridas las jornadas en las costas, tanto en los fines de semana como en los días hábiles, de asueto y feriado que anteceden.
Pero como es costumbre, el uso de las playas es variado y por ello se ha dispuesto de legislación para que cada uno de ellos se puedan realizar sin afectar al resto.
Claro está que esa legislación está para cumplirse, y es el objetivo de las autoridades locales: el de imponer el poder de policía de la Municipalidad para contribuir al orden y al cuidado de los ciudadanos y turistas.
El principal problema radica en la cantidad de personas que, amantes de la pesca, aprovechan lugares muy cercanos a los espacios habilitados como balneario, y dentro de los mismos balnearios, tanto en el río como en el mar, para tirar líneas de cañas y redes de pesca.
Otro problema, mas grave aun, es el uso no permitido de espacios de costas como balneario, con el peligro que ello implica para la vida de las personas que se arriesgan a bañarse, mas allá de las prohibiciones.
Otro más: la permanencia de personas muy cerca de los acantilados, pese a las advertencias de los carteles, de los guardavidas y del personal de defensa Civil, que constantemente informan sobre los riesgos de derrumbes.
Más problemas y polémica: el ingreso de vehículos a los balnearios muy concurridos, como lo son la Primera Bajada El Faro y la Bajada de Picoto.
Sobre este particular, las quejas son constantes sobre la circulación de vehículos playeros donde está prohibido, o la circulación imprudente de rodados de gran tamaño a metros de donde se ubican los veraneantes de a pie, por más que tengan permiso para hacerlo.
Zonificación de El Cóndor

Así, tiene guardavidas el sector ubicado entre calle 79 y 75, la Playa Central (entre 71 y 65), la Playa Intermedia Achavil (entre 59 y 45) y cien metros antes de bajada El Faro hasta el acantilado, junto a la bajada El Faro.
También la bajada de Picoto, Playa Bonita y La Lobería.
La pesca también se puede practicar entre las calles 65 y 59, además del sector ubicado más cercano a El Faro, entre la calle 45 y cien metros antes de la última playa.
La mayoría de la zonificación se encuentra señalizada, por lo cual se solicita respetar las indicaciones, para evitar accidentes, multas y sanciones.
Las lanchas sólo están permitidas en el sector del embarcadero ubicado en la Desembocadura y en la recientemente creada bajada de calle 87.
Desde El Pescadero hasta la calle 8 bis (de acceso al Pescadero), está permitida la pesca deportiva con redes.
Sólo desde la calle 79 hasta el monolito Sargento Panes se puede circular en autos y cuatriciclos, con gran precaución por ser un lugar de recreación e instalación de sombrillas.
Se puede bajar con vehículo sólo para estacionar en la bajada “Complejo el Faro”, en la bajada de Cailoto y en la playa central. Y circular a paso de persona.
Zonificación en el río Negro
Existe una ordenanza que zonifica toda la costa y establece los puntos habilitados como balneario.
La primera zona, desde el puente Villarino hasta el bulevar Ayacucho, está habilitada para prácticas náuticas y no está permitido bañarse.
La segunda, que comprende desde el bulevar Ayacucho hasta calle Las Heras, es zona de balneario con servicio de guardavidas.
La tercera, Las Heras hasta 25 de Mayo, se denominó zona de paseo y recreación, sin servicio de guardavidas.
Como cuarta zona está el embarcadero de lanchas y transporte de pasajeros, donde no está permitido bañarse.
La quinta, desde 25 de Mayo hasta Belgrano es zona de juegos infantiles sin servicio de guardavidas.
La sexta, Belgrano hasta Álvaro Barros, es de balneario con servicio de guardavidas.
La séptima y octava zona, desde Álvaro Barros hasta el “Puente Viejo” es zona no habilitada como balneario.
La novena, pasando el puente Ferrocarretero hacia la villa marítima, como zona de embarcadero y la décima que llega hasta la primera edificación en el camino hacia El Cóndor se encuentra como no habilitada para balneario.
Desde el puente nuevo hacia la zona de la Escuela de Canotaje, sin guardavidas.
Desapego por las normas

De la misma forma que en la villa marítima, el desapego a las normas de decenas de personas, sigue siendo de la partida.
El ejemplo más peligroso para la integridad física y la vida de las personas, es de aquellos que se bañan en lugares donde está expresamente prohibido hacerlo.
Otro, es el constante incumplimiento de decenas de personas a las indicaciones que los guardavidas dan en los espacios donde sí está permitido recrearse dentro del agua.
Hay otros ejemplos que, aunque menos peligrosos, no contribuyen al orden y al buen uso de este espacio de todos tan concurrido.
Prueba de ello es la presencia de pescadores en lugares cercanos donde la gente se baña, como por ejemplo la zona del Barco Hundido; o la embarcación en botes en lugares que utilizan las personas para el descanso.