Traspaso presidencial, con la impronta de quien asume
Forma parte de uno de los actos cívicos más importantes en democracia: el día en el que los elegidos representantes recogen ese poder delegado por el soberano pueblo, para ejercerlo durante el tiempo previsto en la Constitución Nacional.
Alberto Fernández se convierte, en el día de hoy, martes 10 de diciembre, en el cuadragésimo segundo presidente desde que en 1853 se sancionó nuestra Ley Fundamental, e inaugura el trigésimo período presidencial constitucional.
Vuelve a emerger en todo su esplendor un acto cívico e institucional maravilloso: el juramento presidencial en el Congreso de la Nación y el traspaso de los atributos de mando de un presidente a otro.
Alberto Fernández se convierte en el presidente constitucional número cuarenta y dos en recibir el bastón y la banda presidencial.
Banda presidencial
En el año 1944, durante la presidencia de Edelmiro Farrell, se establecieron las características de la banda presidencial a través del decreto 10.302, el cual estableció que la misma debe estar confeccionada en gro de seda y con los colores de la bandera nacional distribuidos en tres franjas horizontales de igual tamaño, dos de ellas celestes y una blanca en el medio, con un sol bordado en el centro de la franja blanca, idéntico al grabado en las primeras monedas argentinas, de 4 centímetros de diámetro y treinta y dos rayos flamígeros y rectos de 2,5 centímetros, intercalándose uno y otro.
También dispone la norma que el color del sol debe ser amarillo oro y la banda debe tener 76 centímetros de largo por 10 centímetros de ancho, además de estar terminada con una borla de oro y flecos.
Bastón de mando
Teniendo en cuenta que tanto la banda como el bastón son propiedad de los presidentes que los utilizan, la altura de este último no es igual en todos los casos, ya que cada presidente lo manda a confeccionar según como le quede más cómodo en función de su propia estatura.
En la actualidad no existe reglamentación alguna que establezca las características que debe tener el bastón presidencial.
La posesión de la banda y el bastón presidencial no son los que confieren el poder de mando al presidente que los porta; es en cambio el juramento pretado ante la Asamblea Legislativa el que convierte al presidente electo en presidente en ejercicio.
Pero el bastón y la banda son sin embargo símbolos representativos de ese poder, tan necesario e indispensable en cualquier organización política, que ejercido en el marco de los límites que impone una Constitución, es el más maravilloso instrumento de gobierno que haya podido alguna vez crearse.
Infobae