2019-10-28

La dislexia y la importancia de su marco legislativo

Según estimaciones mundiales, entre el 10 y el 15% de la población puede presentar uno de los trastornos del aprendizaje más frecuentes.

 

Durante mucho tiempo, hablar de dislexia era hablar de un síntoma indicador de una problemática que afectaba el progreso de algunos chicos en edad escolar. Hoy en día, la tendencia es catalogarla como una disfunción neurobiológica.

Según estimaciones mundiales, entre el 10 y 15% de la población puede presentar uno de los trastornos del aprendizaje más frecuentes.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la dislexia como un trastorno propio de la lectura a raíz de problemas para identificar los sonidos del habla y para comprender cómo estos se relacionan con las letras y las palabras (decodificación).

Su rasgo principal es una dificultad específica y significativa de lectura que no puede explicarse únicamente por la edad mental o problemas de precisión visual, entre otras causas.

La Ley 27.306 tiene como objetivo prioritario garantizar el derecho a la educación de los niños, niñas, adolescentes y adultos que presentan Dificultades Específicas del Aprendizaje (DEA).

Las DEA, son las alteraciones de base neurobiológica, que afectan a los procesos cognitivos relacionados con el lenguaje, la lectura, la escritura y/o el cálculo matemático, con implicaciones significativas, leves, moderadas o graves en el ámbito escolar. La más conocida es la dislexia.

 

 

Alertas

 

"La dislexia es un trastorno específico del aprendizaje, por lo tanto evolutivo y los síntomas cambian a medida que el niño crece. Así ya es posible apreciar en la etapa preescolar pequeños detalles o signos que pueden hacernos sospechar que un niño es disléxico -explicó Iglesias Musach, autora de Temas de Psicopedagogía Infantil-.

Entre los 6 a 12 años los síntomas son más evidentes, o al menos, más conocidos. A partir de los 12 años se hacen muy claras las alteraciones del aprendizaje.

Para que un niño sea disléxico, no es necesario que presente todos los síntomas que a continuación se detallan, aunque tampoco lo es por observarse sólo alguno de ellos".

 

Preescolares (niños de 3 a 5 años):
– Desarrollo lento del vocabulario y retraso en el desarrollo del habla con dificultades para articular o pronunciar palabras.
– Torpeza al correr, saltar y brincar.
– Dificultad para seguir instrucciones y aprender rutinas
– Falta de atención y aumento de la actividad e impulsividad.
– Dificultad para abotonar y abrochar o subir un cierre o cremallera.
– Retraso para memorizar los números, el abecedario, los días de la semana, los colores y las formas.
– Falta de control y manejo del lápiz y de las tijeras.
– Aparición de conductas problemáticas en sus habilidades sociales.

Escolares (niños de 6 a 11 años):

– Invierte letras, números y palabras.
– Confunde el orden de las letras dentro de las palabras.
– Dificultad para conectar letras y sonidos y para descifrar las palabras aprendidas.
– Confunde derecha e izquierda y escribe en espejo.
– No completa una serie de instrucciones verbales.
– Presenta dificultad en la pronunciación de palabras, sustituyendo o invirtiendo sílabas.
– Traspone las letras, cambia el orden e invierte números.
– Su comprensión lectora es pobre.
– No toma o agarra bien el lápiz.
– Su coordinación motora es pobre, se confunde con facilidad y es propenso a accidentes.
– Es lento para recordar información.
– Su trastorno en la coordinación motora fina le da mala letra y pobre caligrafía.
– Tiene problemas acerca del tiempo y no logra saber la hora, día, mes y año.
– No logra escribir pensamientos, ni organizarlos; su gramática y ortografía son deficitarias.

– Muestra dificultad en el aprendizaje de conceptos numéricos básicos y no puede aplicarlos en cálculos o en la resolución de problemas.

 

 

De 12 años en adelante:
– Tiene problemas de concentración cuando lee o escribe.
– Falla en la memoria inmediata, no recordando lo leído por su dificultad con la comprensión de la lectura, el lenguaje escrito o las destrezas matemáticas.
– Interpreta mal la información, por su falta de comprensión de conceptos abstractos y porque lee mal.
– Muestra dificultades en organizar el espacio, sus materiales de trabajo y sus pensamientos al escribir o al hablar.
– No logra planificar su tiempo ni tiene estrategias para terminar a tiempo sus tareas.
– Trabaja con lentitud y no se adapta a ambientes nuevos.
– No funcionan sus habilidades sociales y no logra hacer amigos ni entender las discusiones.
– Finalmente evita leer, escribir y las matemáticas, tendiendo a bloquearse emocionalmente.

 

Uso de tecnología

 

Si bien la dificultad en la lectura que plantea la dislexia no tiene cura, sí puede compensarse, y sobre todo en la escuela, con simples estrategias de accesibilidad a través del uso de celulares y tablets.­

Al tratarse de un trastorno del lenguaje, de la comunicación, la dislexia no es compatible con el sistema educativo argentino, que basa todos los aprendizajes en el código escrito: el niño disléxico no puede asimilar los contenidos porque no es capaz de llegar a su significado a través de la lectura.­

Sin embargo, esta barrera de acceso al conocimiento puede achicarse a medida que aumenta la inclusión de las nuevas tecnologías en las aulas y se ponen en práctica técnicas de estudios específicas.­

 

 

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