2019-08-31

Un Centro de Equinoterapia con esperanzas

La asociación civil ubicada en la ruta Provincial 1, en Viedma, es la primera en recibir la habilitación de Salud en la provincia.

Por Fernando Manrique

fmanrique@noticiasnet.net

El Centro Hípico la Esperanza nació en 2014 de la mano de Ivana Souble y está ubicado en el kilómetro 18,5 de la ruta Provincial 1, en Viedma.

Hoy es noticia porque se convirtió en el primer Centro de Equinoterapia en recibir la habilitación del Ministerio de Salud de Río Negro, lo que significa un puntapié para otras instituciones de esta talla.

La equinoterapia, según la Ley Provincial 5051, es una disciplina integral complementaria de las terapias médicas tradicionales, para la rehabilitación de discapacidades, mediante el uso de un caballo apto, certificado y debidamente entrenado.

Mediante la Resolución 5981 del Boletín Oficial emitido en noviembre de 2018, se exige una compleja infraestructura, un equipo de profesionales multidisciplinario, que se garantice la seguridad y la sanidad de los animales y la cobertura de las obras sociales con una certificación médica.

También se solicita que el establecimiento cuente con la Dirección Técnica de un Equinoterapeuta que avale su formación con certificados de cursos de una duración mínima de 175 horas cátedra y otros puntos.

Transformación en los pacientes

En diálogo con Noticias, Souble contó cómo fueron sus inicios: “Yo montaba, hacía salto y me fui a Buenos Aires a hacer mi carrera. Llegué a la equinoterapia a través del voluntariado, que es la manera que yo propongo. Cuando terminé mi carrera y volví para acá en 2014 todavía no se llevaba la actividad de la manera en la que yo la había conocido y me la habían enseñado. De ahí surgió la idea de hacerlo en la Comarca, porque veía cosas muy fuertes, a mí me impactó muchísimo ver los avances, una cosa es que te lo cuenten y otra cuando lo ves”.

Completó en el mismo sentido: “Compré a mi yegua Esperanza, de ahí el nombre, y empecé a armarme con capacitaciones, me enfoqué más con la terapia y me largué con la monta adaptada”.

Remarcó asimismo: “Al poco tiempo, llegó Roco, un nene de 8 años con síndrome de Down súper tímido. Me acuerdo que venía y se tapaba atrás de la mamá para hablar conmigo. Cuando se subió al caballo era un niño súper desenvuelto, que me hablaba a mí y no a través de la madre y empezamos a trabajar con él. Cuando vi todo lo que había logrado con él en un mes de trabajo dije ‘Es por acá lo que tengo que hacer’. Desde ahí arranqué a buscar voluntarios y estuve más segura”.

Los pacientes son a partir de los 6 meses en adelante, siempre que tengan el parte médico correspondiente, y son por derivaciones o particulares de forma independiente. En total hay 30 chicos en equinoterapia y otros 40 en terapias recreativas.

Relación especial con el caballo

Consultada sobre los avances de quienes asisten al Centro, manifestó: “Hay que destacar qué tipo de discapacidad tiene el chico, que busca la familia o la persona y hasta donde uno puede ayudar. Los beneficios que le dan los caballos son un montón pero uno de los factores principales es justamente la motivación de venir a hacer la terapia”.

En ese orden, expuso: “Si van al consultorio o kinesiología y les tienen que trabajar el brazo al chico le es más pesado, en cambio con nosotros vienen al aire libre, con caballos, es como un juego de cierta manera. La motivación es súper importante y eso ayuda a que la recuperación o la rehabilitación sea más rápida. Nosotros en un mes podemos ver un montón de avances en los chicos, lo que pasa es que no es medible en tiempo porque cada persona es única”.

Souble determinó que la relación con el caballo es el ABC de la terapia y precisó: “Lo primero que hay que hacer es generar un vínculo, romper la barrera del miedo y presentarles al animal. Una vez que se generó el vínculo se da todo sólo. La mayoría de las veces pasa que el chico ya viene con ganas de conocer al animal, no es que viene engañado y ahí tenés otra puerta que te ayuda a la hora de trabajar. Todo es súper rápido, los chicos con los caballos tienen dones especiales”.

“Cualquier animal te llega, pero el caballo es un animal con mucho más porte que da algo de majestuoso, después es calmo, espera, no es invasivo y su conexión te lleva a un estado único”, ponderó.

Equipo de trabajo

 

La fundadora del Hípico La Esperanza explicó puntualmente sobre su centro que está conformado por integrantes del área de Salud, de Educación y de Deporte. “Tenemos un equipo interdisciplinario bien armado con seis profesionales y contamos con 20 voluntarios, que son chicos que están estudiando la carrera de Kinesiología o Educación Física, personas que les gustan los caballos y encuentran algo nuevo en este lugar. Y tenemos cuatro caballos cuyas características anatómicas son diferentes, para considerar qué caballo es acorde a cada chico. Hay caballos con los que hacemos una monta asistida, montamos con ellos y con otros hacemos montas terapéuticas y el chico monta sólo”.

Las terapias se brindan de lunes a sábado de 14 a 19, mientras que los martes y jueves son de 10 a 12. Mencionó sobre los costos: “Hay chicos que llegan al centro que no tienen obra social, por lo que buscamos la manera de becarlos a través de la institución o con el programa de padrinos que ayuda a pagar la terapia al 100 por ciento o el 50 por ciento”.

Mencionó que la cuota es de $570 una sesión por semana, salvo que el médico que los derive establezca dos terapias durante los siete días y añadió que el 70 por ciento de las obras sociales de la zona se hacen cargo de los montos.

La importancia de la habilitación en el centro viedmense es tal que les llevó nueve meses poder conseguirla y los otros 19 centros de este mismo tipo, diseminados por toda la provincia, aspiran a llegar a este logro para fortalecer aún más una terapia que sana física y espiritualmente.

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