“La mujer le da un trasfondo mucho más fuerte al tatuaje”
Lidia Sicardi
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. " onclick="window.open(this.href, '', 'resizable=no,status=no,location=no,toolbar=no,menubar=no,fullscreen=no,scrollbars=no,dependent=no'); return false;">Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Fotos: Nicolás Rodríguez
¿Anahí, de dónde y cuándo nace tu inquietud por tatuar?
Nace del gusto a dibujar, desde chica dibujo y siempre supe que quería ganarme la vida con eso, y al conocer de los tatuajes y empezar a tatuarme me di cuenta que tenía que volcar mi gusto al dibujo, a esto que es permanente y diferente.
Me llamaba la atención el poder lograr que un diseño propio pudiera ser elegido por alguien hasta el punto de querer llevarlo en su piel de por vida.
¿Tenés un estilo propio a la hora de trabajar en los diseños?
No sé si llamarlo diseño propio, creo poder mezclar lo que el cliente busca en un tatuaje y lo que a mí me parece correcto de manera que sea satisfactorio para ambas partes.
Tengo debilidad por las calaveras, los tatuajes de henna, las mandalas, el puntillismo, los diseños súper pequeños y llenos de detalles, mucho color y otras cosas. Creo que todo esto termina de armar un diseño propio a la hora de dibujar sin perder de vista lo que el cliente realmente quiere.
¿Cómo fue tu formación a la hora de comenzar en esta actividad?
Difícil, a los 14 años fue que empecé con esto con máquinas caseras, tintas “chinas” y cuero de chancho que salía a buscar a las carnicerías. Tuve un poco de suerte porque tenía a alguien que se encargaba de enseñarme algunas cosas y de animarme a no dejar de practicar.
De más grande adquirí mi primer kit de tatuajes con ayuda y empecé a tatuarme a mí misma y a quien se animara a que le haga cualquier cosa que creía que me podría salir medianamente bien.
No tenía computadora y menos Internet, así que aprender sobre técnicas, estilos de tattoos, higiene y seguridad en el lugar de trabajo, dónde conseguir los materiales, las tintas y muchísimo más, lo tuve que aprender preguntando a personas que iba conociendo en el camino (enfermeras, pintores, otros tatuadores).
Si llegaba a acceder a una computadora lo primero que hacía era buscar más información e imprimirla para poder estudiarla. Con los años conocí a tatuadores que me permitieron entrar a sus áreas de trabajo para poder seguir aprendiendo sobre el tema y sobre todo poder perfeccionar técnicas y más cosas. Todo se basó en muchísima práctica y en la necesidad de querer hacer las cosas de la mejor manera posible.

¿Había mujeres que realizaran esta actividad en la Comarca cuando iniciaste?
Cuando inicié no conocí a ninguna mujer, era muy chica, solo conocí en ese entonces a dos tatuadores de los cuales uno ya no está.
Al principio al ser tan chica me sentía un poco fuera de lugar y era tener que sumergirme en lugares donde los que me enseñaban o me tatuaban eran solo hombres.
Muchas veces me dijeron que no era un mundo para mujeres. La manera de mirar de muchos hombres cuando empecé con esto fue de una manera despectiva, casi haciéndome saber que no tenía ni siquiera la imagen para poder llevar esto a cabo.
Me crucé con mucho machismo en el transcurso de estos años, las opiniones sobre lo que podía hacer o no se hicieron saber en voz alta, y me ha tocado tener que lidiar con hombres que se me han insinuado en momentos donde los estuve tatuando.
La falta de respeto es algo que he tenido que vivir por parte de muchos.
Nada de esto ha hecho que deje de trabajar con hombres, pero sí ha hecho que tenga que fijarme bien a quiénes de ellos voy a tatuar.
¿Quiénes acuden más a tatuarse con vos, mujeres u hombres?
Mayormente son mujeres de todas las edades, hombres son casi contados con los dedos.
Creo que se debe a que entre mujeres podemos sentir más seguridad, muchas aseguran que al ser mujer puedo ser más detallista y sensible al momento de tatuarlas.
El trato que les ofrezco influye mucho en la cantidad de mujeres que se acercan ya que es algo que se corre de boca en boca.
¿Recordás el primer tattoo que realizaste? ¿Qué pasaba por tu cabeza durante ese primer trabajo?
El primer tattoo si no me equivoco se lo hice a mi vieja, tenía muchas ganas de practicar en piel humana y ella ofreció su espalda para que lo haga.
Ella eligió el diseño, un trisquel celta con colores azules, cuando empecé a tatuarla no tenía ni idea de lo que estaba haciendo, me ganaban los nervios y la pena que sentía de hacerle eso a mi mamá.
Recuerdo que le repetía muchas veces que apenas sepa tatuar mejor iba a mejorar ese diseño, lo cual a lo largo del tiempo lo arreglé dos veces más hasta el diseño final que hoy tiene.
¿Tatúas lo que sea que te pidan o ayudás con consejos en lo que se refiere a diseño y color?
Tatúo lo que me pidan, si es necesario le sumo al diseño alguna edición para que quede lo mejor posible.
Ayudo siempre con consejos intentando sobre todo de convencerlos de hacerse algo que el día de mañana no los lleve a arrepentirse o a querer modificarlo. Sobre todo intento mantener la idea original de lo que me piden, si hay algo que no puedo hacer directamente me niego a ese trabajo e intento explicar por qué.
Pretendo que en cada trabajo se pueda apreciar lo que el cliente realmente estaba buscando.

¿Qué se charla en una sesión?
Las charlas varían depende la persona, de sus familias, trabajo, parejas, estudio, hobbies y más.
No se suele hablar solo del tatuaje al momento de la sesión, cada persona se ha sentido con la libertad de tocar cualquier tema al momento de charlar y eso genera un ambiente bastante entretenido tanto para mí como para el otro, existen charlas que han derivado en llanto, en tristeza, en emociones muy fuertes que me obligaron a dejar de tatuar para poder escuchar a esa persona.
Las historias que se cuentan pudieron haber provenido sobre el tattoo o simplemente por inquietudes que vivía esa persona que se sintió segura de poder explayarse y contar vivencias o malestares por las que estaba pasando.
Me ha tocado escuchar anécdotas muy divertidas, así como también otras con un transfondo de violencia familiar, laboral, matrimonial, etc.
Desde futuros casamientos hasta abusos sexuales, las charlas son muy variantes.
Detrás de todo tatuaje hay una historia, un momento, ¿qué sentís al ser partícipe de eso?
Me llena de alegría saber que una persona me selecciona entre tantos tatuadores para poder realizar algo que significa tanto. Es un depósito de confianza que no tiene comparación.
Contanos esta excelente propuesta tuya de tatuar gratuitamente a mujeres que han pasado por un cáncer de mama.
Hace unos años fue que arranqué con esta propuesta, todo se debió a que conocí casos de mujeres que buscaban tapar esas cicatrices.
En su momento fue algo que posteé en mi Facebook y se fue haciendo más conocido hasta el punto de que varias mujeres se me acercaron para realizar los tatuajes.
Es un servicio que no cobro, lo hago por el simple hecho de hacerle un bien. Esas mujeres ya han pasado por mucho y es una lucha muy fuerte.
Lo que hago es mínimo, quizás de alguna manera camuflar eso puede hacerles de mucha ayuda.
La mastectomía no solo deja daños físicos sino también son psicológicos en la mujer. Muchas no pueden reencontrarse en el espejo, y aunque yo no lo entienda porque no lo viví puedo de alguna manera, aunque sea la más mínima, crear una diferencia.
Quisiera resaltar otra de tus propuestas, realizaste sorteos de tus trabajos a cambio de productos no perecederos o ropa para donar a quienes más lo necesitan. ¿Cómo responde la gente ante esto? Incluso sirve para que otros restadores de servicios también se copen y aporten su granito de arena, no?
Lo vengo haciendo, mayormente pido alimentos y ropa, aunque muchas veces se suman con útiles escolares y hasta colchones.
Las personas con las que he hablado para hacer entrega de todo esto se han visto contentas y agradecidas por la pequeña ayuda. No siempre se junta lo suficiente, entiendo que las cosas están difíciles y una lata en tu casa puede significar la comida para otro.
Los que entran a los sorteos siempre están pendientes de las entregas y agradeciendo el gesto, muchos otros me animan a hacer más para otros merenderos o comedores. Me encantaría que otros se sumen y puedan hacerlo.
Si bien los materiales de trabajo no me los regalan, es solo una pérdida de insumos frente a algo más grande que es el hambre y el frío.
Siempre digo, mientras más somos mejor, y que a lo que a vos te sobra a otro puede estar haciéndole falta.
Tenés que interpretar ideas de personas que acuden a vos. ¿Cómo es diseñar un dibujo que va a durar para toda la vida?
Es la parte que más me gusta a la hora de dibujar. Me ha tocado tener que sentarme una hora reloj frente a una persona solo para escucharla e interpretar todo lo que necesita en ese tatuaje, tomar nota de cada detalle para que sea lo más perfecto posible.
Cuando llega la hora de ponerlo en papel me ha llevado días en terminar un diseño por querer hacer que todo encaje de la mejor manera posible.
Tener que interpretar lo que no puedo ver es un reto muy grande, pero me llena de satisfacción poder realizarlo de la manera correcta.

¿Cuál es la sesión más larga tatuando que realizaste hasta ahora?
Una de las sesiones más largas que tuve fue tapando estrías en la panza de una chica que es mamá.
Se acercaba el verano y ella no es de Viedma, por lo que me llevó muchas horas poder realizar el tatuaje completo, teniendo en cuenta que la sesión no pasara a momentos de muchísimo dolor.
Anahí, ¿dónde podemos ver los trabajos que realizás?
Se pueden ver en mi página de Facebook: Anahi Ana. Soy un poco horrible con las redes sociales al momento de subir las fotos porque muchas veces me olvido, pero ahí están.