Querer jerarquizar al empleado público en la lista equivocada
A más de uno, dentro de un grupo que me incluyo, la candidatura del principal referente de SITRAJUR nos tomó por sorpresa. Pero al mismo tiempo, nos ayudó a entender algunas cuestiones. Con ello me refiero al por qué de las incontables apariciones públicas de Pablo Barreno enfrentando de manera tenaz al primer mandatario rionegrino.
Aunque uno hace memoria y se encuentra con que la historia se repite. El circo mediático es el mismo que utilizó la Defensora del Pueblo hace ocho años atrás; circo que le valió el primer lugar en el tramo de la boleta de legisladores por representación poblacional. Esta vez, parece que en Roca el escándalo no fue considerado tan exitoso, dado que el premio fue el primer lugar, pero para la representación regional.
La política tiene esos clásicos vaivenes que nos dejan boquiabiertos. El de los últimos días roza lo inédito. Sabemos que nadie resiste el archivo, pero desde ese punto a las contradicciones groseras data un abismo.
Barreno hace pocos días habló de jerarquizar al empleado público, pero se olvida con quién está integrando la fórmula. Está acompañando a los ideólogos de la Ley de Prescindibilidad del año 2011, los que trataron -sin hablar de excepciones- a toda la administración pública viedmense como ñoquis inservibles. Barreno piensa que el pueblo no tiene memoria, y se equivoca.
La imagen trabajada que nos vendieron, comienza a destaparse. El joven dirigente que defendía a capa y espada a sus afiliados haciendo frente a quien se pusiera en su camino, mostró la hilacha. Evidenció el porqué de su oposición tan enérgica y constante. Hoy forma las filas de un sector que habla más de sus contrincantes que de sus propuestas, si es que las tiene. Su labor principal es convencer al electorado de una presunta sociedad Weretilneck-Macri, pero sobre sus propuestas de gobierno, de legislación, reina el silencio.
Él no sabe que llega un punto en el que el circo mediático nos cansa, porque queremos ideas y propuestas concretas que nos mejoren la calidad de vida. Propuestas que la gente espera, y necesita.
Puede que nuestro error sea pensar en su honestidad, imaginando que le interesa defender a sus vecinos y que la pobreza de propuestas es sólo un desafortunado contagio de sus compañeros de fórmula. Error que nos sucede a quienes esperamos de las figuras públicas, personas que quieren trabajar por el bien común y la justicia social, y no con el objetivo principal de escalar política y patrimonialmente a cualquier costo.
La posibilidad de poner freno a los oportunistas reinantes en esta línea política se nos otorga una vez más a través de las urnas. El 7 de Abril está a la vuelta de la esquina.
Agustín Hernán Gutiérrez.
DNI 39.867.057