2019-01-27

Poco tiempo y muchos conflictos

Por Emilio De Rege.ederege111@hotmail.com

 

La economía argentina va corrigiendo inconsistencias rápidamente. Ahora, con el costo sobre las espaldas de todos nosotros. Cuanto antes se logren los objetivos y más estricto se actúe, tanto antes pasaremos este valle de lágrimas. El dato de balanza comercial de diciembre, como lo anticipo el amigo fue muy positivo. Para este año, hay alguna expectativa de que podamos alcanzar los US$69.000 millones. Ojalá. Brasil, la cosecha y Vaca Muerta son los santos a los que hay que rezarle.

 

Como venimos diciendo domingo a domingo. Esto es de a poco. En el caso de la balanza comercial, podría ayudar con respecto al excedente de dólares que tanto necesitamos. Pero como dijo Cañonero, vicepresidente en la presentación del Informe de política monetaria; ‘No hay soluciones magia, esto se resuelve con tiempo y disciplina‘. Recién a partir del segundo trimestre de 2019 se podría llegar a avizorar alguna recuperación de la economía.

 

El correlato político de todo esto, como nos cansamos de repetir, es gigante. Macri tendrá que aprovechar al máximo esos pocos meses del segundo trimestre para recuperar el terreno perdido en materia política. Caso contrario se corre el riesgo de asistir a una espiralización negativa entre las posibilidades de reelección del presidente y el desempeño de la economía para nada conveniente. Ni para el gobierno, ni para todos nosotros.

 

A nivel provincial, otra realidad se vive. Los sucesos se han acelerado sobremanera y los partidos se encuentran en un estado entre la convulsión y el pasmo. Los engranajes que se activan dentro de los partidos de cara a las elecciones son muchos y muy complejos. Las variables a analizar van desde lo ideológico a lo legal, pasando por lo personal. Analicemos un poco la vida interna de los partidos más importantes.

 

El partido del gobernador es claramente el más beneficiado con el adelantamiento de las elecciones. En general y lógicamente, los partidos en ejercicio del gobierno tienen menos pujas intestinas de cara al armado de listas.


La combinación de un liderazgo fuerte y vertical con la tendencia a la auto-preservación de todos los actores lleva a que rara vez se den procesos internos que puedan llegar a hacer peligrar el éxito electoral. Este gobierno es la exégesis de esto. Hay un solo protagonista y podrá hacer y deshacer dentro de su partido como a él le plazca.


En el caso del justicialismo, la premura dejó al sector del PJ federal algo relegado. Habrá que ver si Soria logra sumar las voluntades de los peronistas díscolos más allá de la formalidad. Si bien han quedado entrampados dentro del Frente para la Victoria reeditado de Soria, no están contentos. Alguno ya comenta que Soria ha llevado al PJ ‘muy a la izquierda‘ con respecto al perfil histórico que ha tenido el partido en Rio Negro.


Es que el protagonismo que han tomado los movimientos y partidos con los que ha ampliado el titular del PJ al Frente ha ido creciendo. Y desde el partido de Odarda hasta el Socialismo, las nuevas adquisiciones de Soria les hacen ruido a los peronistas tradicionales. La decisión de Soria de redoblar la apuesta y recrudecer el discurso podría tener costos dentro de su partido madre. Y también dentro del electorado. Como hemos señalado en otras oportunidades. Tal vez el intendente de Roca se está generando él mismo un techo, identificándose de manera tan audaz con el kirchnerismo.


En Cambiemos reina la tensión. Dos listas inscriptas. Una con Matzen a la cabeza por el lado del radicalismo. Otra con Wisky como candidato a gobernador por el lado del PRO y la Coalición Cívica. No es ningún secreto el resurgir que viene teniendo, luego de un período de calma, el pase de facturas cruzado entre los protagonistas de Cambiemos.


La tensión que tuviera su génesis en el reparto de los cargos del gobierno nacional en la provincia, tendrá en la elaboración de las listas para Abril un nuevo capítulo. No será una negociación fácil.


Por un lado, no es ningún secreto que quienes encabezan ambas listas tienen posiciones antagónicas en cuanta la ideología y una relación por lo menos turbulenta. Por otro, con la fecha en abril es una elección difícil para Cambiemos. Sin el arrastre positivo de Macri en la boleta y de la polarización, pero con el arrastre negativo de una economía que encontraría su piso y comenzaría su reactivación en el mes que Río Negro ya estaría votando. Cuanto más difícil la elección, menos los lugares blancos o seguros. Los mismos son la materia prima fundamental para llegar a cualquier acuerdo.


Otro dato que no hay que olvidar, es que hay nuevas reglas que llegan desde Nación. Las mismas podrían cambiar el panorama de cara a las elecciones de abril. Y es que se les prohíbe participar en las elecciones a cargos nacionales a todos los que hayan sido candidatos a gobernador en comicios provinciales desdoblados.


No olvidemos que uno de los dos pre-candidatos de Cambiemos, el diputado Wisky, debería revalidar su cargo en octubre para no terminar sus funciones en Diciembre. En caso de ser candidato a gobernador, de acuerdo a las nuevas reglas, le queda vedado reelegir como diputado. Sería raro que elija una candidatura a gobernador poco expectante por sobre su continuidad en la cámara de diputados.


Lo que seguramente haga primar la cordura sea la premura. Hay poco tiempo y hay que hacer las cosas rápido. Lejos de las estructuras de otrora monolíticas, es hoy un gran esfuerzo para la dirigencia de los partidos integrantes cumplimentar el alud de pasos administrativos que se les han venido encima con el adelantamiento de las elecciones a abril.


Finalmente, en Viedma el intendente será candidato. Aceptó finalmente el convite y buscará traccionar la fórmula provincial desde su ciudad. El riesgo es grande, una mala elección perjudicaría y mucho las posibilidades de continuidad. Una buena, un espaldarazo para el candidato oficialista y una reválida para Foulkes. Habrá que ver si hay en estos días alguna definición con respecto a la fecha.

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