2019-01-19

Entre la lucha de la mujer y la puesta en duda de su palabra

Belén Scalesa de Género y Empleo de la provincia analiza la problemática de la violencia y el acoso en el ámbito laboral por razones de género.

 

Por Mariano Herrera
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Belén Scalesa es coordinadora del área Género y Empleo de la Secretaría de Estado de Trabajo de Río Negro, politóloga y magister en Género. No es la primera vez que sus palabras pueden leerse en estas páginas y son esas mismas palabras las que resultan, como suele decirse, autorizadas para hablar de perspectiva de género y es por eso que la consultamos para seguir profundizando en el tema.


Ahora bien, veamos que en el anterior y primer párrafo nos referimos a una mujer y a que su palabra resulta autorizada para, en este caso, hablar de cuestiones relacionadas a la perspectiva de género. En otros casos y también relacionado a la perspectiva de género, la palabra de una mujer no solo no es escuchada o considerada sino que suele pasar en infinidad de oportunidades que no se cree en la palabra de esa mujer.


A la hora de hacer una denuncia por determinado delito relacionado al género, la mujer se expone a una situación en la que puede ocurrir que no le crean.


“Siempre está en duda nuestra palabra” dice Scalesa en una parte de la entrevista que le realizamos respecto a violencia y acoso en el trabajo por género.


Porque claro, todavía no habíamos dicho de qué íbamos a hablar en esta nota pero era necesaria esa introducción para entender lo dificultoso que resulta avanzar en cuestiones de género. Otro punto a tener en cuenta es que al momento de la entrevista, habían pasado solamente catorce días del año y ya se habían perpetrado siete femicidios. Ese solo dato da un pantallazo del camino complicado pero necesario en todos los factores relacionados a la perspectiva de género. Hoy el que analizamos es, como se indicó, el de violencia y acoso en el trabajo por razones de género.


“La violencia de género tiene diferentes tipos y diferentes modalidades. Una justamente es el lugar donde se genera la violencia. Puede ser doméstica, puede ser en el trabajo y en el trabajo es nuestra área de competencia entonces empezamos a discutir en torno a esto porque además creo que la violencia económica y la violencia en el ámbito laboral, de género, eran dos de las modalidades de violencia que no se estaba hablando comúnmente cuando se hablaba de violencia de género” señaló Scalesa al principio de la charla con Noticias de la Costa y agregó que el hecho de no hablar hace también que no existan herramientas o reconocimiento sobre lo que significa. Otra vez aquí nos volvemos a cruzar con conceptos como silencio, no hablar y la importancia de la palabra.


“Muchas mujeres víctimas de acoso y de maltrato laboral por razones de género, venían ya advirtiendo este tema, lo traían al área de Género y Empleo de la provincia y en base a eso empezamos a hacer un abordaje más desde lo que significa la sensibilización. Lo llevamos a la mesa de la plenaria de la tripartita, hicimos una capacitación en Las Grutas en mayo del año pasado y ahí nos propusimos, salió como un acuerdo básico, primero movilizar lo que eran los proyectos de ley”.

 

El instrumento

 


 

Scalesa contó que había un proyecto dando vueltas en la Legislatura que tenía que ver con regular y prevenir el acoso y el maltrato laboral en la administración pública. Además había otras iniciativas pero todas caducaron.


Se envió una nota para reflotar los mismos y se están reactivando pero claro, este tipo de proyectos tienen sus tiempos y el paso del tiempo suele significar revictimización. Por eso y mientras van saliendo los proyectos, desde del área de Género y Empleo se pensó en diseñar un instrumento para él mientras tanto.


Se trata de un protocolo que sirve de modelo para cualquier ente, empresa privada, pública, sindicatos y organismos.


¿Qué es lo que implica ese protocolo de actuación ante casos de violencia o acoso por razones de género? “Implica parte de los principios de confidencialidad y de autonomía en el procedimiento. Lo que se hace es una presentación, la mujer lo puede hacer en base a los distintos canales que se arbitren siempre conservando su anonimato, privilegiando esto como precepto.


El protocolo va a hacer su aplicación independiente y autónoma a la existencia de otros procesos. Esto no invalida procesos administrativos internos o judiciales pero sí habilita un espacio de denuncias a través de una persona que va a ser referente de género. La idea es justamente que haya una persona referente de género en cada ente que quiera armar este protocolo, que sea la cara visible de recepción de las presentaciones”.


Se prevén distintas vías para que la mujer haga su presentación, como mail, teléfono y una pestaña en una página Web donde se pueda rellenar un formulario “La idea es que sea lo más expeditivo posible. También lo que vamos a preguntar va a ser muy concreto, quién es la persona, qué cargo jerárquico ocupa, porque tenemos ya estudios donde siempre en general es un varón de mayor jerarquía pero esto no invalida que haya otros casos de pares pero siempre por razones de género y en base a lo que es la ley 26485 define como violencia de género en el ámbito laboral y que lamentablemente lleva muchas veces a la expulsión de la mujer de su puesto. Si no es por la renuncia es por el pedido de un pase a otro lado. La idea es justamente evitar que exista esta posibilidad para trabajar justamente con las personas que estén involucradas, que estén padeciendo este problema”.


Scalesa explicó que va a haber una autoridad de aplicación, que sería la referente de Género y un equipo especializado.


“Nosotras como equipo de Género y Empleo estamos recibiendo en Bariloche, en Viedma, sobre todo, múltiples denuncias. Algunas caben dentro de lo que significa la violencia de género en el ámbito laboral, otras no, pero estamos dando abordaje de la manera que podemos sin ningún tipo de instrumento legal”.


Abordaje necesario y urgente

 


Para hablar de casos de violencia en el ámbito laboral y acoso por razones de género, tenemos que tener en cuenta que el acoso sexual es ya un tipo de violencia de género.


El acoso en sí es, señaló Scalesa, una gotita diaria que es imperceptible en muchos casos “Tenemos casos que se han dado cuenta después de muchísimos años y a través de una enfermedad, una cuestión que somatizaron, haciendo terapia empiezan a destapar que era por eso. Pero cuando se vuelve tan sistemática, se vuelve parte de la forma de relacionarse y las mujeres en general estamos domesticadas de alguna forma para no hacer quilombo. Entonces el filtro se activa y siempre vemos como amenazadas nuestra posibilidad de escaso crecimiento incluso hacia dentro de los espacios laborales”.


Una buena definición puede ser que todas las que sean conductas hacia determinada trabajadora con el fin de que no crezca, no ascienda, no logre el acceso al trabajo, cualquier cuestión que sea discriminatoria, sexista, desde el simple chiste sobre lo que trae puesto hasta cuestiones que tienen que ver con apreciaciones que nadie pide sobre el cuerpo “Todo eso termina siendo actitud violenta. La cuestión del consentimiento, siempre que hay una relación jerárquica, el consentimiento se ve como en discusión porque la trabajadora en muchos casos debe consentir para conservar su trabajo. Hay una cuestión que es necesaria y urgente de empezar a abordar porque justamente muchas cuestiones no son conocidas, se creen normales y naturales y te ponen del otro lado en muchos casos”.


De esta manera, agrega, termina siendo complicado incorporar la perspectiva de género en los espacios laborales “porque tampoco se incorpora en otro tipo de espacio, entonces el espacio laboral termina siendo uno más donde no se logra incorporar y porque además justamente siempre está esa cuestión de la dependencia, de la jerarquía que en este caso son formales y están visible, son explicitas. Esa situación de poder que no es solapada, sino que es visible y real también genera en muchos casos violencias o acosos que están como normalizados”.


Es la idea entonces, y lo que se intenta, problematizar cuestiones que se toman como naturales “Que las mujeres puedan ser quienes detecten, siempre en paralelo porque si no trabajamos con varones esto es lo mismo que nada”.


Si uno vuelve al principio de la nota, pareciera que hicimos un enredo de temas. Ahora bien, si analizamos y volvemos a la cuestión inicial nos damos cuenta de que siempre hablamos de lo mismo: violencia de género y la puesta en duda de la palabra de la mujer.


Todo ello sin embargo no lleva a abandonar el camino, todo lo contrario. Siete femicidios en ahora algo más que catorce días, obligan a seguir construyendo “
“Es muy complicado pero no por eso vamos a dejar de hacerlo”.

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