Día Mundial de la Leucemia Mieloide Crónica
Aunque en el pasado el cáncer fue asociado con muerte, hoy día, la realidad es totalmente diferente. Los avances médicos y científicos han contribuido a la creación de medicamentos capaces de prolongar la vida de estos pacientes y permitir que mantengan una rutina cotidiana, sin muchas restricciones. Con motivo de la conmemoración este 22 de septiembre del Día Mundial de la Lucha contra la Leucemia Mieloide Crónica (LMC), tres destacadas organizaciones sin fines de lucro del país, unen esfuerzos para educar a la población acerca de lo que es este padecimiento y cómo sobrellevarlo.
Qué es la leucemia
La leucemia mieloide crónica es un tipo de cáncer que se produce como consecuencia de una alteración de las células madres que tienen la capacidad de reproducirse y crear los diferentes tipos de células sanguíneas del organismo: glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Estas se encuentran tanto en la médula ósea -tejido que se localiza en el interior de la mayoría de los huesos- como en el torrente sanguíneo.
El tratamiento para las personas diagnosticadas con LMC debe ser administrado de por vida. En ese sentido, a los pacientes les corresponde tener constancia en el cumplimiento de su control médico y no perder la motivación.
Tratamiento
El tratamiento de la mayoría de los casos de leucemia mieloide aguda (AML) usualmente se divide en dos fases de quimioterapia:
Inducción de la remisión (a menudo llamada simplemente inducción).
Consolidación (terapia después de la remisión)
Por lo general, el tratamiento necesita comenzarse tan pronto como sea posible después del diagnóstico, ya que la AML puede progresar muy rápidamente. A veces, otro tipo de tratamiento necesita iniciarse incluso antes de que la quimioterapia haya tenido la oportunidad de ser eficaz.
Tratamiento de leucostasis
Algunas personas con AML presentan números muy altos de células leucémicas en la sangre cuando son diagnosticadas, lo que puede causar problemas con la circulación normal. A esto se le llama leucostasis y se abordó en la sección “ Signos y síntomas de la leucemia mieloide aguda”. Puede que tome varios días para que la quimioterapia disminuya el número de células leucémicas en la sangre. Mientras tanto se podría usar leucoféresis(algunas veces llamada féresis) antes de la quimioterapia.
Para este procedimiento, la sangre del paciente se pasa a través de una máquina especial que extrae los glóbulos blancos (inclusive las células leucémicas) y regresa el resto de la sangre al paciente. Se requieren dos vías intravenosas (IV), ya que la sangre se extrae a través de una vía, pasa por la máquina, y luego se devuelve al paciente a través de la otra vía. Algunas veces, se coloca un sólo catéter grande en una vena del cuello o debajo de la clavícula para la féresis (en lugar de usar vías IV en ambos brazos). A este tipo de catéter se le llama línea central y tiene ambas líneas IV integradas.
Este tratamiento reduce inmediatamente los recuentos sanguíneos. El efecto es solamente a corto plazo, pero puede ayudar hasta que la quimioterapia tenga la oportunidad de surtir efecto.
Inducción
La primera parte del tratamiento está dirigida a deshacerse de tantas células leucémicas como sea posible. La intensidad del tratamiento puede depender de la edad de la persona y de su salud. A menudo, los médicos administran la quimioterapia más intensiva a las personas menores de 60 años. Algunos pacientes de edad más avanzada que tiene buena salud pueden beneficiarse de un tratamiento similar o ligeramente menos intensivo.
Las personas que tienen mucha más edad o no tienen buena salud puede que no reaccionen bien a la quimioterapia intensiva. El tratamiento de estos pacientes se discute más adelante en “Tratamiento de adultos en edad más avanzada o en estado delicado”.
La edad, la salud y otros factores se necesitan tomar en cuenta al momento de considerar las opciones de tratamiento. Los médicos también tratan de determinar si las personas con ciertos genes o cambios cromosómicos son más propensas a beneficiarse de tratamiento más intensivo.
En pacientes más jóvenes, como los menores de 60, la inducción por lo general incluye el tratamiento con dos medicamentos de quimioterapia, la citarabina (ara-C) y un medicamento de la familia de las antraciclinas tal como la daunorrubicina (daunomicina) o la idarrubicina. Algunas veces también se agrega un tercer medicamento, cladribina (Leustatin, 2-CdA). Por lo general, la quimioterapia se administra en el hospital y dura alrededor de una semana.
Para los pacientes cuyas células leucémicas tienen una mutación en el gen FLT3, se podría administrar el medicamento de terapia dirigida midostaurin junto con quimioterapia. Este medicamento se administra dos veces al día en forma de pastilla.
Los pacientes con pobre función cardiaca no pueden ser tratados con antraciclinas, de modo que podrían ser tratados con otro medicamento de quimioterapia, como fludarabina (Fludara) o topotecán.
En raras ocasiones donde la leucemia se ha propagado al cerebro o la médula espinal, también se puede administrar quimioterapia en el líquido cefalorraquídeo. También se podría administrar radioterapia.
La inducción destruye la mayoría de las células normales de la médula ósea así como las células leucémicas. En este momento, la mayoría de los pacientes desarrolla recuentos de células sanguíneas peligrosamente bajos, y podrían sentirse muy enfermos. Se necesita antibióticos y transfusiones de productos sanguíneos para la mayoría de los pacientes. También se pueden usar medicamentos para aumentar los recuentos de glóbulos blancos. Los recuentos sanguíneos suelen estar bajos por varias semanas. Usualmente, el paciente permanece en el hospital durante este tiempo.
De una a dos semanas después de la quimioterapia, el médico examinará una muestra de biopsia de la médula ósea. Esta muestra debe mostrar pocas células de médula ósea (médula ósea hipocelular) y solo una pequeña cantidad de blastos. Si la biopsia indica que aún hay células leucémicas en la médula ósea, se podría administrar más quimioterapia. A veces, se recomienda un trasplante de células madre en ese momento. Si al realizar la biopsia de médula ósea no se está claro si aún permanece la leucemia, se puede realizar otra biopsia de médula ósea en aproximadamente una semana.
En las próximas semanas, las células normales de la médula ósea regresarán y comenzarán a producir nuevas células sanguíneas. Durante este tiempo, el médico puede examinar otras muestras de biopsias de médula ósea. Cuando se recuperan los recuentos de células sanguíneas, el médico examinará nuevamente las células en una muestra de la médula ósea para determinar si la leucemia está en remisión (no más del 5% de la médula ósea está compuesta por células blásticas).
La inducción de la remisión usualmente no destruye todas las células leucémicas, y a menudo persiste un número pequeño de éstas. Sin tratamiento de consolidación, es probable que la leucemia regrese dentro de varios meses.
Consolidación (después de la remisión)
Se considera que la inducción fue exitosa si se logró la remisión. Luego se administra tratamiento adicional para tratar de destruir células leucémicas remanentes y ayudar a prevenir una recaída. A esto se le llama consolidación.
En los pacientes más jóvenes, las opciones principales para la terapia de consolidación son:
Varios ciclos de quimioterapia con altas dosis de citarabina (ara-C). Algunas veces se conoce como HiDAC.
Alotrasplante (de un donante) de células madre.
Autotrasplante de células madre (trasplante autólogo).
La consolidación de quimioterapia difiere de la terapia de inducción en que, por lo general, sólo se usa la citarabina. El medicamento se administra en dosis muy altas, usualmente durante cinco días. Esto se repite alrededor de cada cuatro semanas, usualmente por un total de tres o cuatro ciclos. Para las personas que recibieron el medicamento midostaurin durante la inducción, este se continúa típicamente durante la consolidación.
Otro enfoque después de la terapia de inducción exitosa consiste en administrar dosis muy altas de quimioterapia seguido ya sea por un alotrasplante (de un donante) o autotrasplante (del propio paciente) de células madre. Se ha encontrado que los trasplantes de células madre reducen más el riesgo de que la leucemia regrese en comparación con la quimioterapia convencional, aunque también son más propensos a causar graves complicaciones, incluyendo un riesgo aumentado de muerte debido al tratamiento.
Puede que los pacientes de edad avanzada o aquellos que no cuentan con una buena salud no puedan tolerar tal tratamiento de consolidación intensivo. A menudo administrarles una terapia más intensiva aumenta el riesgo de graves efectos secundarios (incluyendo muerte asociada al tratamiento) sin proveer mucho beneficio.
Estos pacientes se pueden tratar con:
Uno o dos ciclos de dosis más altas de citarabina (por lo general, no tan alta como en los pacientes más jóvenes).
Uno o dos ciclos de dosis convencional de citarabina, posiblemente junto con idarubicina, daunorrubicina o mitoxantrona.
Trasplante no mieloablativo de células madre (mini-trasplante).
No siempre está claro qué opción de tratamiento es mejor para la consolidación. Cada una tiene ventajas y desventajas. Los médicos consideran varios factores diferentes al recomendar qué tipo de terapia debe recibir un paciente.
Entre estos se incluye:
Cuántas sesiones (ciclos) de tratamiento de quimioterapia se necesitaron para obtener una remisión. Si se necesitaron más de una sesión de tratamiento, algunos médicos recomiendan que el paciente reciba un programa más intensivo, que pudiese incluir un trasplante de células madre.
La disponibilidad de un hermano, hermana, o un donante no relacionado que sea compatible con el tipo de tejido del paciente. Si se encuentra una compatibilidad de tejido bastante cercana, entonces el alotrasplante (de un donante) de células madre pudiera ser una opción, especialmente para los pacientes más jóvenes.
La posibilidad de obtener células libres de leucemia de la médula ósea del paciente. Si las pruebas de laboratorio muestran que un paciente está en remisión, la obtención de células madre de la médula ósea o de la sangre del paciente para un autotrasplante de células madre pudiera ser una opción. Las células madre obtenidas del paciente se purgarían (se tratarán en el laboratorio para tratar de extraer o destruir cualquier célula leucémica remanente) a fin de reducir las probabilidades de recurrencia.
La presencia de uno o más factores de pronóstico adversos, tales como ciertos cambios genéticos o cromosómicos, un nivel inicial de glóbulos blancos muy alto, AML que se origina de un trastorno sanguíneo previo o después del tratamiento contra un cáncer previo, o propagación al sistema nervioso central. Estos factores pudiesen conducir a que los médicos recomienden una terapia más agresiva, como un trasplante de células madre. Por otro lado, para las personas con buenos factores de pronóstico, tal como cambios genéticos o cromosómicos favorables, muchos médicos pudieran recomendar postergar un trasplante de células madre a menos que la enfermedad recurra.
La edad del paciente. Es posible que los pacientes de edad avanzada no puedan tolerar algunos efectos secundarios graves que pueden ocurrir con las altas dosis de quimioterapia o los trasplantes de células madre.
Los deseos del paciente. Hay muchos aspectos relacionados a la calidad de vida que se deben discutir. Un factor importante es la mayor probabilidad de que ocurra una muerte prematura como consecuencia de las altas dosis de quimioterapia o un trasplante de células madre. Éste y otros asuntos tienen que ser discutidos entre el paciente y el médico.
Los trasplantes de células madre son tratamientos intensivos con riesgos reales de graves complicaciones, incluyendo muerte, y su función exacta en el tratamiento de la AML no siempre está clara. Algunos médicos opinan que si el paciente tiene salud suficiente para resistir el procedimiento y se dispone de un donante compatible, el alotrasplante ofrece la mejor probabilidad de supervivencia a largo plazo. Otros médicos creen que aún los estudios no han demostrado que esto sea concluyente, y que en algunos casos un trasplante debe ser reservado en caso de que la leucemia regrese después del tratamiento convencional. Aun así, algunos médicos creen que los trasplantes de células madre se deben realizar si es probable que la leucemia regrese según ciertos cambios genéticos o cromosómicos. La investigación en esta área continua para determinar cuáles pacientes de AML obtienen el mayor beneficio del trasplante de células madre y cuál es el mejor procedimiento de trasplante para ellos
Cada 30 minutos un caso
Se estima que para el año 2030, el cáncer será la principal causa de muerte en el mundo. Los expertos que vaticinan el peor escenario calculan que el 40 por ciento de la población estará en riesgo de desarrollar alguno de sus tipos. En Argentina, los más comunes son los de mama, colon y pulmón. Otras, como las leucemias, linfomas y mielomas son menos frecuentes, sin embargo el número de su incidencia puede alcanzar cifras alarmantes.
El cáncer de sangre abarca tumores que afectan el torrente sanguíneo, la médula ósea y el sistema linfático. Hay tres modalidades de este padecimiento: linfoma, leucemia y mieloma. Asimismo, hay cuatro tipos principales de leucemia, que se nombran de acuerdo al tipo de célula sanguínea en la cual se desarrolla el cáncer y la rapidez con la que avanza.
Uno de ellos es la Leucemia Linfocítica Crónica (LLC), de los más comunes entre adultos. En el país, según datos de la Sociedad Argentina de Hematología, 5 cada 100 mil habitantes son diagnosticados con LLC cada año. Además, es dos veces más común en los hombres que en las mujeres.
En números, la LLC representa el 30 por ciento de los casos de la patología, mientras que la Leucemia Mieloide Crónica corresponde al 11,5 por ciento. La Leucemia Linfoblástica Aguda es más común en menores de 5 años (11 por ciento del total), en tanto que la Leucemia Mieloide Aguda tiene mayor prevalencia en adultos (36 por ciento).
En el marco de una nueva conmemoración del Día Mundial Contra el Cáncer, celebrado cada 4 febrero, la Asociación Leucemia Mieloide Argentina (ALMA) incursionó en el tema para llamar a la concientización.
Extrapolando datos internacionales de la Sociedad Americana de Leucemia y Linfoma sobre las enfermedades oncohematológicas como las leucemias, linfomas y mielomas, concluyeron que habría cerca de un nuevo diagnóstico cada 30 minutos, lo que representa alrededor de 15 mil nuevos casos al año, un oscuro panorama que lleva a la imperiosa necesidad de encontrar un tratamiento.
Fuente: Infobae
www.cancer.org