2017-08-21

La extravagante carrera que se gana tomando vino

Los atletas pueden catar al menos más de 20 clases de la bebida.


La Maratón Du Medoc, una prueba única, genuina, que combina diversión, gastronomía y sí, también algo de ejercicio físico.


Esta competencia se realiza una vez al año en los pueblos de Pauillac, Saint Estephe y Saint Julien -situados al norte de Burdeos- en la región de Médoc, Francia. Es promocionada como la carrera más lenta del mundo. Y por su duración es considerada una de las más largas, un calificativo alejado de la extensión (cumple con los tradicionales 42.195 metros), ya que está más emparentado con las opciones que ralentizan el rendimiento de los corredores.


La curiosidad más grande: la oferta de agasajos para los participantes. Aunque las isotónicas y el agua están disponibles como opción, en los puestos de hidratación reina la bebida oficial de la carrera, el vino. Los atletas pueden catar al menos más de 20 clases, todos producto de las cosechas locales. Las bodegas que decoran la ruta conforman una importante zona vitivinícola del país galo.

 

Los corredores también pueden probar otras especialidades autóctonas, como queso, dulces, bizcochos, embutidos, carnes asadas y helados. Además, la excentricidad también abarca la ropa y rompe con estándares de las clásicas maratones.


Durante las seis horas y treinta minutos marcados como el tiempo límite para completar la prueba, el desafío pasa por superar cada tentación y distracción que se interpone en el camino. Empezando por el recorrido, ya que transitar por los paisajes pintorescos, viñedos y castillos presentes es uno de los atractivos.

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