2017-07-22

Los pies en agua fría

Para obtener beneficios no hace falta tener los pies en agua fría durante mucho tiempo, solo basta con sumergirlos durante 15 segundos (justo lo necesario como para no enfermarte). Este remedio casero es realmente sencillo y tiene muchas propiedades.


Esta técnica ha sido recomendada por la medicina natural por sus fantásticos resultados, si lo repetimos durante quince días, y así podremos disfrutar de sus propiedades.


En un recipiente lo suficientemente grande como para que ambos pies quepan sin problemas colocamos agua fría de la canilla, añadimos unos cubos de hielo para que se enfríe aún más, en una proporción de 18 cubitos por cada 2 litros de agua.


Cuando el hielo empiece a deshacerse y el volumen líquido del recipiente aumente es cuando debes introducir los pies.


Intenta aguantar durante 15 segundos (que te parecerán una eternidad). Al principio el efecto es de mucho frío pero antes de retirarlos ya te habrás acostumbrado.
Además al repetir este método todos los días tus pies no sentirán tanto el cambio de temperatura.


Una vez que hayan pasado el tiempo recomendado, retira y seca con una toalla envolviendo bien para que regrese el calor. Por último, ponete medias de algodón o lana (los más gruesos que tengas) y a dormir.


Repite la técnica todas las noches durante dos semanas completas. En el caso de que suelas enfermarte muy seguido se recomienda hacerlo dos veces al día.


Beneficios de poner los pies en agua fría


La principal ventaja es fortalecer el sistema inmunitario. A diferencia de lo que se cree, para que nuestras defensas estén listas para cuidarnos de los ataques de los virus y bacterias es preciso que “entrenen”.


Cuando nuestro sistema inmunitario sabe de qué manera hacerle frente a los cambios de temperatura de los pies (los primeros que se enfrían en invierno o cuando llueve) tiene la capacidad para evitar todo tipo de enfermedades relacionadas con el frío.


Ademásnos ayudan cuando usamos tacos altos o zapatos incómodos todo el día, como a las que trabajan de pie o sentados por varias horas y al llegar a casa necesitan algo para relajar los pies.


Las personas que sufren de hinchazón o acumulación de líquidos en los tobillos y empeines verán un gran cambio en su cuerpo a partir de que empiecen a introducir los pies en agua fría, así como también los que padecen de varices.


La explicación en estos casos es la siguiente: cuando retiramos los pies del agua congelada necesitan sangre “nueva” o limpia para aumentar la temperatura lo antes posible. Esta reacción del cuerpo puede ser lo que necesitamos para evitar la inflamación, el dolor y demás problemas.

 

A su vez permite que los músculos inferiores se vigoricen al llenarse de oxígeno y que las células funcionen mejor.


No es el agua fría o las bajas temperaturas que experimentan los pies los que curan, sino lo que el organismo debe hacer para producir calor y revertir esa situación “peligrosa”.


Se activa el metabolismo y el cambio orgánico así como también las reacciones circulatorias, nerviosas y musculares.
 


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