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RCP: 80% de posibilidades de vida en el primer minuto

RCP: 80% de posibilidades de vida en el primer minuto

En la Argentina se estima que cada año 40.000 personas mueren por muerte súbita. La estimación surge de cifras extrapoladas de países de la región, debido a que no hay estadísticas oficiales nacionales.


Si miramos a nuestro alrededor, todos conocemos casos de personas que han fallecido súbitamente: si se trata de personas socialmente famosas, su caso aparece en los medios de comunicación, pero si miramos en nuestro entorno probablemente también encontraremos casos cercanos. Sin embargo, su magnitud pasa muchas veces inadvertida y se le considera un problema contra el que no podemos hacer nada.


"La mayoría de los casos es causada por una arritmia cardiaca llamada fibrilación ventricular, que hace que el corazón pierda su capacidad de contraerse de forma organizada, por lo que deja de latir. La víctima de muerte súbita pierde -en primer lugar- el pulso y, en pocos segundos, pierde también el conocimiento y la capacidad de respirar. Si no recibe atención inmediata, la consecuencia es el fallecimiento al cabo de unos minutos", señaló a Infobae el doctor Mario Fitz Maurice, especialista en Electrofisiología y Arritmias del Instituto Nacional de Arritmias (Inadea).


La ley nacional N° 27159 exige regular un sistema de prevención integral de eventos por muerte súbita en espacios públicos y privados de acceso público, a fin de reducir la mortabilidad súbita de origen cardiovascular. Para ello existe el DEA (Desfibrilador Externo Automático).

 

Más posibilidad de sobrevida


"Las medidas de reanimación cardiopulmonar pueden conseguir en muchos casos que el corazón vuelva a latir, y así estaremos ante una muerte súbita reanimada. La rapidez en iniciar la reanimación es esencial: existe un 80% de posibilidades de que la persona llegue viva al hospital si se la reanima dentro del primer minuto, y como se calcula que la posibilidad de reanimar a un paciente con fibrilación ventricular disminuye un 10% cada minuto, por lo que después de 10 minutos las posibilidades son mínimas", sostuvo Fitz Maurice.


Y agregó: "Los primeros 3 minutos son fundamentales, por ese motivo el DEA debe estar colocado cerca de nuestro alcance, para buscarlo y volver en menos de ese tiempo, y poder salvar una vida".


El doctor Diego Iglesias, médico cardiólogo y prosecretario de la FCA, hizo incapié en que las personas que sufren un paro cardíaco o una muerte súbita fuera del ámbito de un hospital tienen escasas chances de sobrevivir. "Las estadísticas nos muestran tasas de supervivencia de tan solo el 5 al 10%. Esto es, en parte, por el poco uso de los DEAs. Son escasos los casos en donde las víctimas son desfibriladas antes de la llegada del servicio de emergencias médicas, siendo la tasa de uso de estos dispositivos cercana al 3%", remarcó a Infobae el especialista.


Y agregó: "Esta semana se ha convertido en una ocasión ideal para tomar conciencia y dar a conocer el uso del DEA, y con ello la importancia que adquiere en la cadena de supervivencia. Poder utilizarlo, tan solo requiere pocas horas de entrenamiento y sobre todo las ganas de aprender y ejercitar la solidaridad para con el prójimo".
Falla cardíaca e incendio


En ese sentido el doctor Fitz Maurice alertó la falta de DEA en ambientes públicos y privados, al afirmar que una de cada cinco muertes es por una falla del corazón, en comparación a la cifra de un muerto cada 1100 por causa de un incendio. "Morir de una falla cardíaca es 200 veces más frecuente que morir en un incendio. Sin embargo vemos en todos lados y muy bien indicados los matafuegos, pero no los desfibriladores externos automáticos", aclaró el experto.


"En muchos lugares existe un DEA, pero la gente no está capacitada para su uso o ni siquiera sabe en qué parte de edificio o sala se encuentra. Y eso en una emergencia puede llevar a la fatalidad", precisó Fitz Maurice, que desde Inadea capacita respecto al uso de DEA, hace medición y supervisión de los espacios a cardioasistir, realiza y diseña los elementos de comunicación de la empresa y brinda simulacros espontáneos esporádicos, manteniendo a todo el personal capacitado permanentemente.


Por ley, es obligatorio tener DEA (Desfibriladores Externos Automáticos), pero no sólo eso, sino capacitar a la mayor cantidad de individuos posibles, darles información sobre dónde va a estar el equipamiento médico ante cualquier emergencia, y saber utilizarlo de forma correcta.


"A las claras, es innegable que los lugares de alto tránsito de personas o sitios donde se concentren individuos con alto riesgo de sufrir un paro cardíaco o una muerte súbita (por ejemplo, casinos, aeropuertos, edificios públicos, clubes, gimnasios, escuelas, universidades, campos de golf, eventos deportivos con asistencia masiva de público – maratones, y eventos sociales o culturales – recitales, conciertos, entre otros) debieran ser áreas/lugares o eventos con programas de acceso público a la desfibrilación", concluyó Iglesias.

 

Fuente: Infobae

 

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RCP: 80% de posibilidades de vida en el primer minuto

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En la Argentina se estima que cada año 40.000 personas mueren por muerte súbita. La estimación surge de cifras extrapoladas de países de la región, debido a que no hay estadísticas oficiales nacionales.


Si miramos a nuestro alrededor, todos conocemos casos de personas que han fallecido súbitamente: si se trata de personas socialmente famosas, su caso aparece en los medios de comunicación, pero si miramos en nuestro entorno probablemente también encontraremos casos cercanos. Sin embargo, su magnitud pasa muchas veces inadvertida y se le considera un problema contra el que no podemos hacer nada.


"La mayoría de los casos es causada por una arritmia cardiaca llamada fibrilación ventricular, que hace que el corazón pierda su capacidad de contraerse de forma organizada, por lo que deja de latir. La víctima de muerte súbita pierde -en primer lugar- el pulso y, en pocos segundos, pierde también el conocimiento y la capacidad de respirar. Si no recibe atención inmediata, la consecuencia es el fallecimiento al cabo de unos minutos", señaló a Infobae el doctor Mario Fitz Maurice, especialista en Electrofisiología y Arritmias del Instituto Nacional de Arritmias (Inadea).


La ley nacional N° 27159 exige regular un sistema de prevención integral de eventos por muerte súbita en espacios públicos y privados de acceso público, a fin de reducir la mortabilidad súbita de origen cardiovascular. Para ello existe el DEA (Desfibrilador Externo Automático).

 

Más posibilidad de sobrevida


"Las medidas de reanimación cardiopulmonar pueden conseguir en muchos casos que el corazón vuelva a latir, y así estaremos ante una muerte súbita reanimada. La rapidez en iniciar la reanimación es esencial: existe un 80% de posibilidades de que la persona llegue viva al hospital si se la reanima dentro del primer minuto, y como se calcula que la posibilidad de reanimar a un paciente con fibrilación ventricular disminuye un 10% cada minuto, por lo que después de 10 minutos las posibilidades son mínimas", sostuvo Fitz Maurice.


Y agregó: "Los primeros 3 minutos son fundamentales, por ese motivo el DEA debe estar colocado cerca de nuestro alcance, para buscarlo y volver en menos de ese tiempo, y poder salvar una vida".


El doctor Diego Iglesias, médico cardiólogo y prosecretario de la FCA, hizo incapié en que las personas que sufren un paro cardíaco o una muerte súbita fuera del ámbito de un hospital tienen escasas chances de sobrevivir. "Las estadísticas nos muestran tasas de supervivencia de tan solo el 5 al 10%. Esto es, en parte, por el poco uso de los DEAs. Son escasos los casos en donde las víctimas son desfibriladas antes de la llegada del servicio de emergencias médicas, siendo la tasa de uso de estos dispositivos cercana al 3%", remarcó a Infobae el especialista.


Y agregó: "Esta semana se ha convertido en una ocasión ideal para tomar conciencia y dar a conocer el uso del DEA, y con ello la importancia que adquiere en la cadena de supervivencia. Poder utilizarlo, tan solo requiere pocas horas de entrenamiento y sobre todo las ganas de aprender y ejercitar la solidaridad para con el prójimo".
Falla cardíaca e incendio


En ese sentido el doctor Fitz Maurice alertó la falta de DEA en ambientes públicos y privados, al afirmar que una de cada cinco muertes es por una falla del corazón, en comparación a la cifra de un muerto cada 1100 por causa de un incendio. "Morir de una falla cardíaca es 200 veces más frecuente que morir en un incendio. Sin embargo vemos en todos lados y muy bien indicados los matafuegos, pero no los desfibriladores externos automáticos", aclaró el experto.


"En muchos lugares existe un DEA, pero la gente no está capacitada para su uso o ni siquiera sabe en qué parte de edificio o sala se encuentra. Y eso en una emergencia puede llevar a la fatalidad", precisó Fitz Maurice, que desde Inadea capacita respecto al uso de DEA, hace medición y supervisión de los espacios a cardioasistir, realiza y diseña los elementos de comunicación de la empresa y brinda simulacros espontáneos esporádicos, manteniendo a todo el personal capacitado permanentemente.


Por ley, es obligatorio tener DEA (Desfibriladores Externos Automáticos), pero no sólo eso, sino capacitar a la mayor cantidad de individuos posibles, darles información sobre dónde va a estar el equipamiento médico ante cualquier emergencia, y saber utilizarlo de forma correcta.


"A las claras, es innegable que los lugares de alto tránsito de personas o sitios donde se concentren individuos con alto riesgo de sufrir un paro cardíaco o una muerte súbita (por ejemplo, casinos, aeropuertos, edificios públicos, clubes, gimnasios, escuelas, universidades, campos de golf, eventos deportivos con asistencia masiva de público – maratones, y eventos sociales o culturales – recitales, conciertos, entre otros) debieran ser áreas/lugares o eventos con programas de acceso público a la desfibrilación", concluyó Iglesias.

 

Fuente: Infobae

 

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