| 24-10-2008 - 14:00:37 |
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| Abogada reivindicó a empresario de juegos acusado de coimas |
Una abogada, integrante de una de las empresas donde Carlos Ferrari
tiene intereses comerciales, aseguró que la Lotería de Río Negro no
benefició a VARSA ni a Casinos Río Negro y remarcó que "no tuvimos
ninguna contraprestación" por los negocios de juegos de azar que
realizaron en esta jurisdicción.
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| Claudia Bellani, en diálogo con ADN inmediatamente después de la extensa declaración que efectuó durante gran parte de la mañana ante los jueces de la Cámara en lo Criminal de Viedma, negó de plano que Ferrari haya ofrecido coimas al ex interventor de la Lotería rionegrina, Miguel Irigoyen, para beneficiar a las unidades de negocios que tenía aquél en la provincia de Río Negro, entre los años 1999 y 2002.
Ante los jueces, en un momento dado, deslizó que "trabajo con Ferrari", definió al empresario como "un Quijote" y resaltó que sus empresas en Río Negro representaban "un negocio del corazón", por lo cual el acusado de ofrecer dádivas a Irigoyen "siguió apostando" por la provincia.
Bellani dijo claramente ante los jueces Susana Milicich, María Vivas de Vázquez y Eduardo Giménez que Irigoyen no benefició a las empresas de Ferrari y señaló que el ex interventor "lo único que quería era solo que hiciéramos las obras" comprometidas por el pliego de la licitación ganada por VARSA, aunque reconoció varias veces algunos incumplimientos empresariales.
Abogada Claudia Bellani.
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En varios momentos, la abogada habló de los perjuicios que tuvo la
empresa de Ferrari y, en ese sentido, cuantificó 60 millones de dólares
las pérdidas económicas o por las acciones que privaron el ingreso de
más aportes. "Fue la debacle del grupo y nos sacaron las máquinas
tragamonedas en Bariloche", dijo para resumir la situación que llevó al
concurso de VARSA, en 1998, según refirió.
Bellani explicó ante los jueces que tenía "más roces" con Irigoyen,
con quien hablaba de la parte operativa del contrato entre Lotería y el
grupo comercial relacionado con los juegos de azar. "Una vez me fui
llorando (después de hablar con el ex interventor) por la presión de la
Lotería y yo me plantaba. Y amagué con presentar una medida de no
innovar, porque era mi trabajo: defender a la empresa", enfatizó.
La abogada, que en cierto momento dijo que trabaja para otras
empresas en las cuales Ferrari tiene participación empresarial, admitió
que incurrieron en incumplimientos contractuales, pero aún así trataban
de estar cubiertos desde el punto de vista jurídico para evitar la
rescisión del contrato, planteada alguna vez por Irigoyen.
"VARSA tenía muchos problemas financieros y por eso tiramos la
toalla", dijo dos veces la abogada, aparentemente con mucha convicción
y soltura a lo largo de su prolongada declaración. Al punto que
Milicich le espetó: "Habló tanto que hay cosas que perdí".
Luego, Bellani admitió que "nunca pensamos que terminaríamos con la
rescisión del contrato" y alegó que Irigoyen, de quien dijo "es un
vasco testarudo", solo quería que la empresa hiciera las obras
comprometidas bajo contrato de concesión. Además, negó que el grupo
comercial se haya manejado "domésticamente", como dijo una de las
juezas, pero reconoció que "en algunas cosas incumplíamos y en otras
no, relatando que en el año 1999 en Cipolletti invirtieron tres
millones de dólares en las tareas de la base de hormigón del frustrado
Casino VARSA de esa ciudad.
Más adelante, hizo notar que las ex autoridades de la Lotería no
eran tan severas con el grupo del Casino de Bariloche como lo fueron
con Ferrari y tomó tiempo para detallar aspectos del concurso de VARSA,
en el año 1998, debido a las deudas y los embargos que pesaban sobre la
empresa que representaba, la cual, dijo, se quedó sin negocio en
Bariloche y sin máquinas tragamonedas.
"Si la Lotería hubiera actuado bien, nos hubiera dado un poco más de
tiempo para buscar solución y hacer las obras" comprometidas por
contrato, pero "eran inviables los plazos", consideró la abogada de una
de las empresas de Ferrari.
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