La presencia del Alfonsín en Viedma no era en los tiempos esperados. El presidente que dio origen al periodo democrático más extenso de la historia del país, quería hacerlo pero respetando los tiempos previstos, pero el destape periodístico del proyecto anticipó todos los anuncios.
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Un 16 de abril de 1986, desde los balcones del ministerio de Economía de Río Negro, el entonces presidente Raúl Alfonsín anunciaba oficialmente el traslado de la Capital Federal al nuevo distrito anclado en las ciudades de Viedma y Carmen de Patagones.

 

Estaba en marcha el denominado Plan Patagonia, por el cual se pretendía descentralizar la administración pública nacional y eliminar la burocracia del Estado.


Pero además, y teniendo en cuenta la propuesta de Alfonsín de marchar, el proyecto tenía por máximo fin desarrollar una región postergada, donde el frio y los vientos eternos predominan, en el sur del país.


La presencia del Alfonsín en Viedma no era en los tiempos esperados. El presidente que dio origen al periodo democrático más extenso de la historia del país, quería hacerlo pero respetando los tiempos previstos, pero el destape periodístico del proyecto anticipó todos los anuncios.


En ese destape, intervino el periodista y escritor local, Omar Nelson Livigni, quien siendo corresponsal del diario Clarín allá por abril de 1986, generó la información para que en la edición impresa del domingo 13 de abril se titule “El Gobierno estudia el traslado de la Capital a Viedma”.


“Había un conjunto de indicios que se venían gestando durante febrero y marzo en el mayor sigilo, pero que posibilitaron conocer de qué se trataba. Una noche estaba en una reunión, en el domicilio del empresario Alberto Andría, donde el gobernador rionegrino Osvaldo Alvarez Guerrero dejó trascender el proyecto de traslado”, recordó Livigni, en diálogo con Télam, en una crónioca escrita hace años por el tmabien periodots ad ela Comarca Carlos Espinosa.


Añadió que “el propio gobernador me pidió reserva, pero yo mandé una nota al diario a fines de febrero, contando lo poco que se sabía; desde Buenos Aires me contestaron que era un tema muy fuerte para publicarlo sin tener total confirmación”.


“Pasaron las semanas y el material no se publicaba, hasta que el día 11 de abril, en una reunión de gobernadores en Posadas el tema volvió a filtrarse y el corresponsal de Misiones también avisó a la redacción; al día siguiente, sábado, me llamó Joaquín Morales Solá, por entonces prosecretario de Clarín para avisarme: la noticia sale mañana, en tapa y las páginas dos y tres”, completó su relato.


Raúl Alfonsín, desde los balcones del Ministerio de Economía, en Viedma, forjó entonces dos objetivos en uno. “Este presidente hará entrega del mando en Viedma”, había dicho entusiasmado cuando un día como el de hoy pero de 1986, desembarcó en la capital de los rionegrinos para hacer la entrega oficial del proyecto del traslado de la administración federal.


Pese al gran entusiasmo de la época, y por razones que pasadas tres décadas se siguen intentando comprender, el proyecto quedó trunco, truncando también uno de los objetivos de Alfonsín de traspasar el mando en la siempre postergada Patagonia.


Sin embargo, el otro objetivo, el de traspasar el mando, lo cumplió el 8 de julio de 1989.

 

Alfonsín siempre guardó un afecto especial por Viedma y por su gente, y cada vez que tuvo la oportunidad de visitar la ciudad, ya alejado de la función pública, expresaba su lamento por no concretar el ansiado proyecto.


A 32 años del anuncio del 16 de abril de 1986, muy poco quedó del sueño de refundar la “segunda república”.


Unos cuantos complejos habitacionales que no respetan los códigos urbanos y que en la actualidad se encuentran muy deteriorados, cañerías troncales que permitieron el acceso a los servicios básicos de miles de viedmenses, y un crecimiento poblacional significativo para una ciudad que entonces contaba con algo más de 20 mil habitantes. No hay mucho más para ejemplificar.


 

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