La bogotana Tatiana Calderón lo consiguió en un evento promocional en el Autódromo Hermanos Rodríguez, sede del Gran Premio de México.
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La piloto colombiana Tatiana Calderón se convirtió en la primera mujer latinoamericana de la historia en conducir un auto de Fórmula 1, el C37, durante un evento promocional en el Autódromo Hermanos Rodríguez, sede del Gran Premio de México.


La piloto de pruebas de la escudería Alfa Romeo Sauber estuvo en los 100 kilómetros de la afamada pista de la Ciudad de México.


"Estoy muy agradecida y emocionada por la oportunidad que me brindan Alfa Romeo Sauber F1, Escudería Telmex, Telcel, Infinitum y Claro para manejar por primera vez en mi carrera un auto Fórmula Uno. Desde que inicié mi carrera en el automovilismo, mi sueño y mi objetivo han sido manejar al más alto nivel", apuntó Calderón.


En 2012, la bogotana dio el paso a los monoplazas, corriendo el campeonato Star Mazda en los Estados Unidos, en el que consiguió dos podios y terminó sexta en el puntaje en su segunda temporada. Luego inició su carrera en el automovilismo europeo. Logró un podio en el Winter Series del European F3 Open y terminó novena en el campeonato. Un año más tarde se convirtió en la primera mujer en subir al podio en la historia de la prestigiosa Fórmula 3 Británica Internacional, con un tercer lugar en la fecha final, en Nürburgring (Alemania).


En 2014 ganó su primera carrera en el automovilismo internacional en el marco del evento inaugural del Florida Winter Series de la Ferrari Driver Academy en Sebring (Estados Unidos). Ese año también compitió en el equipo alemán Mücke Motorsport, en el FIA F3 European Championship, en donde una vez más hizo historia al terminar quinta en Spa-Francorchamps.


En 2015 consiguió el subcampeonato del MRF Challenge, con un total de cinco podios y una victoria. Gracias a sus logros, en 2016 fue escogida como piloto de desarrollo de Sauber F1 Team y a su vez participó en la categoría GP3 con el equipo francés DAMS.


Mientras que ya en 2018 la colombiana pasó a ser piloto de pruebas en la Fórmula Uno con la competición en la GP3 Series, siendo piloto titular del equipo suizo Jenzer Motorsport.

 

Fórmula 1 con aroma a mujer

 

Lo que logró la colombiana Tatiana Calderón al firmar como piloto de pruebas de la escudería Sauber de la Fórmula 1 es histórico no sólo para las mujeres a nivel de Colombia, sino del mundo. Basta revisar los archivos digitales de la máxima categoría del automovilismo para comprobarlo.


La primera de la lista es la italiana María Teresa de Filippis, que participó en tres carreras en 1958 bordo de un Maserati 250F, el mismo modelo que usaba el múltiple campeón mundial argentino Juan Manuel Fangio. También corrió para la marca Behra-Porsche. No logró puntaje oficial, pero se mostró al mundo del motor como una mujer en un auto de carreras a altas velocidades, soportando peligrosas fuerzas G y velocidades actuales de 300 kilómetros por hora.


Sin embargo, la formación de mujeres pilotos no se promovió, no aparecieron más aspirantes y hubo que esperar hasta 1974 para que otra italiana, inspirada en María Teresa, llamada María Grazia Lombardi, mejor conocida como Lella, fuera recibida como piloto profesional en el Gran Premio de Inglaterra. Estuvo en 17 carreras hasta 1976, en el Gran Premio de Austria, defendiendo los colores de los equipos Brabham, March y Williams. Le figura medio punto obtenido en el Gran Premio de España (1975), tras el volante del March. Falleció de cáncer en 1992, a los 51 años de edad, y siempre será recordada como la primera y, hasta ahora, única mujer registrada en la tabla de puntos de la historia.


Tras la huella de Lella llegó, entre 1976 y 1978, la polaco-inglesa Divina Gallica que pasó los controles iniciales para obtener licencia de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), pero no clasificó a ningún Gran Premio luego de tres intentos en automóviles Surtes y Hesketh. No se dio por vencida y se dedicó a formar mujeres pilotos en distintas categorías, ya que piloto que se respeta debe empezar en los campeonatos de karts, pasar luego a modelos de turismo y luego a las categorías previas a la Fórmula 1.


Siempre fue una deportista consumada, pues participó en Juegos Olímpicos como esquiadora, era miembro de la Orden del Imperio Británico y se convirtió en la decana de la famosa escuela de conducción Skip Barber, por donde pasó Juan Pablo Montoya. En Colombia la revista Motor la incluyó como competidora de las famosas Seis Horas de Bogotá en 1993.


La escudería británica Williams siempre le ha abierto las puertas al factor femenino, tanto en el pilotaje como en la ingeniería de carreras. Allí, la sudafricana Desiré Wilson no pudo clasificar para el Gran Premio de Inglaterra de 1980, aunque obtuvo dos victorias en los 1.000 km de Monza y los 1.000 km de Silverstone.


Precisamente es allí donde el Club Inglés de Mujeres Pilotos, por iniciativa de la piloto Helen Bashford-Malkie, promueve cursos de formación para que mujeres puedan recibir la codiciada superlicencia de la Fórmula 1.


En 1992 la italiana Giovanna Amati consiguió un cupo de segundo asiento en la escudería Brabham, aunque el competitivo mundo masculino lo atribuyó al poder económico de su padre y al estado de quiebra en que estaba el equipo. Participó en las carreras de Brasil, Sudáfrica y México y en todas se retiró, por lo que fue reemplazada por el que sería campeón mundial en 1996, Damon Hill.


En 2008 la suiza Natacha Gachnang, entonces con 21 años de edad y apadrinada por el hoy exjefe del equipo BMW y exjefe del piloto Juan Pablo Montoya, Mario Thiessen, y el excampeón mundial Niki Lauda -que se llegó a presentar como su mánager-, fue anunciada como piloto de la Fórmula 2 y mostró talento logrando un séptimo lugar. También ha corrido en Fórmula 3 y las 24 Horas de Le Mans en 2010.


La última que se puso detrás de un timón de F1 fue la estadounidense Sarah Fischer, que el 27 de septiembre de 2002 comandó un McLaren-Mercedes en el circuito de Indianápolis, gracias a un acuerdo entre la F1 y la Indy Racing League norteamericana para una exhibición previa al Gran Premio de Estados Unidos. Manejó el mismo modelo que conducían David Coulthard y Kimi Raikkonen.


Aparte de ellas, ha habido sólo cuatro mujeres como pilotos de pruebas en la máxima categoría: la española María de Villota, contratada en 2012 por Marussia; la suiza Simona de Silvestro, en 2014 con Sauber, la británica Susie Wolff, entre 2012 y 2015 con Williams, y la española Carmen Jordá, actualmente al servicio de Lotus.
De ellas fue especialmente dramático el caso de María de Villota, hija de expiloto y quien se formó toda la vida para llegar a la F1, pero desafortunadamente sufrió un accidente.


Pudo rehabilitarse, se casó con Rodrigo García Millán, su entrenador personal, pero el 10 de octubre de 2013 su cuerpo apareció sin vida en un hotel de Sevilla, en una muerte que fue atribuida a causas naturales, consecuencia de su accidente previo. Recibió a título póstumo la medalla de oro de la Real Orden del Mérito Deportivo de España.


Estos datos evidencian la importancia de la oportunidad que se ha ganado a puro pulso la colombiana Tatiana Calderón, más por su talento al volante que por mover millones de dólares en patrocinios.

 

Fuente: El Espectador

 

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