Conversamos con Erika Halvorsen, escritora, directora de teatro. Sus libros nos llevan a lugares a veces inexplorados y a la vez tan cercanos.
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Entiende el mundo femenino como ninguna y es una convencida de que las mujeres somos poderosas, invencibles y dueñas del universo que deseamos.

Erika, sos del sur sur de nuestro país, pasaste un infancia en uno de los lugares más lindos pero alejados de Buenos Aires, sin embargo pisaste Capital y el arte se hermanó con tu talento...hablemos de tus años en Rio Gallegos y tu primera conexión con la escritura.


Me crié en Río Turbio, viví mis primeros años en el campo porque mi papá era administrador de una estancia cerca de Río Turbio. Iba a jardín rural y ahí empecé a leer y escribir. A los 4 años. Se ve que el aburrimiento del campo empujó a que mi hermana mayor quisiera enseñarme. En la primaria me gustaba escribir cosas para los actos del colegio y más tarde, en la secundaria, llegó una profe de teatro. Digamos que ahí descubrí mi vocación.

 

Cuando venís a Buenos Aires qué mundo traías guardado entre tus deseos. ¿Tenías objetivos concretos en relación a tu carrera?


Sabía que quería estudiar teatro pero no me veía actuando. Estudié actuación primero pero rápidamente supe que quería estudiar dirección y dramaturgia. Me interesaba el hecho creativo en su totalidad.

 

¿Cómo llega esa oportunidad que a todos nos cambia la historia, nos hace saltar?

 

Mi primera oportunidad fue escribir una serie web para Natalia Oreiro. Se llamó Amanda O, era un formato muy innovador (hace 10 años, en el 2008). La oportunidad surgió a partir de una obra de teatro que yo estaba haciendo, Fuimos Todos, con un elenco de amigos actores que trabajan bastante en tele (Dalma Maradona, Benjamín Amadeo, Fernanda Neil, Alfonso Burgos, Daniela Nirenberg, Sofía Bertolotto, Guido Massri) A una productora le gustó la obra y me tomó una prueba para escribir la serie web. Cuando llegué a la primera reunión estaba Natalia Oreiro, yo tenía 27 años y no había hecho nada en tele. Desde ahí no paré más.

 

Hablemos de tus libros, los que escribiste y que luego los llevaron al cine


Mi aparición en la industria editorial fue totalmente inesperada. Jamás me imaginé escribiendo narrativa pero, trabajando en el guión original de El Hilo Rojo sentí que había un germen de novela. Lo presenté a la editorial Random House y les interesó apostar al libro. A las semanas de lanzarse ya estaba en todos los rankings, lleva 8 ediciones y me siguen escribiendo por ese libro. La peli finalmente no tuvo mi guión original pero empujó mucho la lectura del libro. Luego pasó lo mismo con Desearás pero, en ese caso, yo misma trabajé en la adaptación para cine con el director Diego Kaplan.


Paseas por distintos lugares del arte. Escribís y dirigís teatro. Desde afuera se te ve fluir con una destreza admirable. Lo que tocas, brilla. Hablemos de esta tendencia tuya a jamás olvidarte de trabajar y disfrutar....


El teatro es mi lugar de búsqueda, de libertad. Lo hago de manera más artesanal. Siempre con amigos y siempre por la necesidad de contar historias que me interpelen y movilicen. Hice bastante unipersonales biográficos, me inspiran las personas y soy de las que cree que cualquiera puede transformar su propia vida en una obra de arte. Hice Hija de Dios, con Dalma Maradona, Happyhour con Andy Kusnetzoff, Me doy el gusto con la actriz mexicana Adriana Barraza.

 

Me gustan esos proyectos y también las obras con contenido político como Ser Ellas, Bisnietas o los textos que escribí para teatro x la identidad. Vivo el teatro con mucho compromiso.


Hace poquitos días termino un ciclo en microteatro en el que dirigiste a tu pareja y a tu gran amiga. ¿Cómo fue la experiencia?


Microteatro es un espacio lúdico, de juego. Me interesó esa experiencia de 15 minutos con el público tan cerca. Está bueno ponerle cara al espectador. Verlos de a uno. "El público" es una abstracción pero cada espectador y espectadora te da mucha información sobre el material. Fue un gran entrenamiento.


Desobedientes fue algo novedoso. ¿Cómo lo recibieron las actrices y qué te pasó con ese trabajo?


Era un ciclo de lecturas pero aprovechamos el espacio para volver a preguntarnos por qué hacemos lo que hacemos. Les propuse a las actrices un ejercicio de libertad. Que cada una pensara qué quería contar y sin limitaciones de género. La libertad es abismal y es un ejercicio. Pudimos hacer textos de Otelo, de don Juan, intervenir La Vida es sueño de Calderón de la Barca, releer versiones de Juana de Arco. Buscamos materiales que nos expresen y nos interpelen. Al aire libre, en la plaza, con música en vivo. Fue un gran espacio de reflexión.


Hace poquito en el Festival Nacional de Teatro estuviste presente a través de una obra ¿verdad?


Cumplí el sueño de estrenar una obra mía en mi provincia, con elenco santacruceño. Bisnietas es una obra que habla de las pioneras patagónicas y de las víctimas de explotación sexual. Tuvimos el premio de ser elegidas en el FESTESA para representar a Santa Cruz en la Fiesta Nacional del Teatro de Rosario. Bisnietas no para de darme alegrías y emociones.


Escribís para tele también...


Es mi fuente de trabajo. Vivo de la tele desde hace años pero siempre intento preservar mis otros espacios. La tele puede ser una máquina de demoler cerebros, la rapidez, el mercado, las presiones pueden hacer que uno automatice su forma de escribir. Hasta puede quitarte las ganas de escribir. Ese es mi límite: que ningún trabajo me quite las ganas de escribir.


¿Te sentís libre para elegir proyectos y también elegir no hacerlos? ¿Cuándo decís " mejor me voy de acá"?


Hace poco estaba en un proyecto muy importante pero finalmente todo tomó un rumbo que me quitó las ganas. No puedo escribir algo en lo que no crea y tampoco puedo firmar cualquier cosa. Mi nombre y mis ganas de contar historias son todo lo que tengo. Si me quitás eso...

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