Hoy, en Musas, charlamos con Marina Glezer, actriz, mamá y una de las voces más fuertes con respecto al pedido de la despenalización del aborto.
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El debate por la despenalización del aborto está en cada rincón, en cada charla, en cada reunión… Para nosotras es algo que gritamos desde hace tiempo. Bienvenido el debate, la discusión las opiniones. Nos duele la agresión el dedo que juzga, el hombre que no entiende la religión que condena. Nos duelen las chicas muertas. Nos duelen las chicas pobres que mueren por no tener acceso a un sistema de salud pública que las contemple.
Hoy, en Musas, charlamos con Marina Glezer, actriz, mamá y una de las voces más fuertes con respecto al pedido de la despenalización del aborto.

Marina, hablemos un poco del momento que hoy estamos viviendo como sociedad. El grito y la lucha de las mujeres, cuidándonos entre nosotras y lamentablemente en algunos casos la gran trampa mujeres contra mujeres.

Muchas veces y desde un lugar simple, honesto, has contado tu historia respecto al aborto. Si te parece repasemos un poco aquellos tiempos.
Comparto con ustedes algo que escribí hace un tiempo…
Cuando me quedé embarazada por primera vez, tenía dieciocho años. Hice el amor con mi actual compañero, padre de mis dos hijos, sin preservativo porque estaba indispuesta. Sin acceso a una educación sexual, pese a mi privilegio de educación privada, pensaba erróneamente que no ovulaba mientras transitaba el período. Mito que desintegro en el acto mientras me leen, siempre hay que usar preservativo, aún menstruando, podés embarazarte.
No me convertí en madre en ese momento, porque atrapada al rol de hija todavía, el miedo de semejante estado de vulnerabilidad, hizo que consultara qué decisión tomar con mi padre. Él muy sabio, por viejo, me confirmo algo que con los años seria cierto, no era él quien sería el primero en saber semejante noticia cuando realmente deseara un hijo. No es lo mismo “Vas a ser abuelo” que ¿“Estoy embarazada, que hago?”•
Es un tema profundo y no me alcanzarían los caracteres para analizar porque y cómo nos embarazamos las mujeres. Y cuando es momento o no de formar una familia.
Planificar es un derecho. También en la sorpresa uno planifica. A medida que la sorpresa es noticia para toda la vida. Porque si hay algo que es un hijo, es la responsabilidad vitalicia de un amor lo suficientemente bueno.
Yo era pequeña cuando tomé la decisión de abortar. Pequeña para semejante sensación de muerte. Pero por suerte, tenía ochocientos pesos (era el año 1999) y un médico abortista en Barrio Norte. Que no me dejó secuelas médicas ni dificultades. Desde entonces, después de pasar seis meses de infierno, hasta que dejó de ser clandestino y elaboré el duelo, sentí como causa propia la injusticia de no tener derecho a elegir.
Yo, no pude elegir con libertad y sentirme contenida. Y la mujer que no tiene recursos, puede morir. Es grave.
Cuento esto con todo el pudor en mi cuerpo escabulléndose por todos los poros abiertos. Y con mis dos hijos durmiendo. Pero con todo el horror que me hace imaginar mujeres desangrándose en abortos con mala praxis, por injusticia social. Los ricos si pueden hacerlo bien, aún en la clandestinidad, los pobres no.
Es injusto pensar que abortar es matar, mientras que es morir. Es injusto que las mujeres no tengamos el derecho a elegir cuando queremos amar a alguien para toda la vida. Es injusto que pudiendo procrear a partir de los once años no haya un estado responsable educándonos para prevenirnos de embarazos no deseados.
Igual nos embarazamos, igual abortamos. Igual queremos y frente a eso nos fortalecemos. Abortar es un derecho. Tiene que ser legal, seguro y gratuito. Nadie merece ser un hijo no deseado. Nadie merece ser madre sin quererlo. Y todas las mujeres juntas debemos reclamar nuestros derechos. Quien se embaraza por accidente no puede ser madre por obligación. Ahora que soy madre adulta, más segura y agradecida estoy de las decisiones que tomé cuando era adolescente.

La desigualdad de género es una desigualdad más frente a la pobreza, la educación, el acceso a la salud, a la información y a la lucha de nuestros derechos. La despenalización del aborto, a tu criterio, ¿es una herramienta que ayuda a igualarnos unas con otras respecto al acceso a la salud pública?

Claro. Y tiene que legislarse. Donde hay una necesidad, nace un derecho.

En la provincia de Rio Negro tenemos una ley de avanzada hace años: Interrupción Legal del embarazo, eso nos pone en un lugar de más salud, más vida. ¿Qué está pasando en el resto del país?
Se está discutiendo la Ley de interrupción voluntaria del embarazo. Tengo conocimiento de la ciudad de BS.AS pero no del resto del país, lo cual es triste porque los medios nunca descentralizan. Y tampoco hay políticas federales.

¿Qué podés decir a las personas que están en contra de la despenalización por una cuestión religiosa?
Pienso que la cuestión religiosa puede ser peligrosa, en tanto y en cuanto se radicalice, cada uno tiene derecho a pensar como quiera, pero eso no te da el derecho de juzgar mi accionar. La creencia del otro no debería nunca ser un impedimento sobre mi cuerpo.

Hay mucho camino por delante, pero qué sentiste cuando supiste que finalmente después de tantos años de silencio, ¿llegaría el día en que podamos debatir y el congreso definir si existirá la despenalización del aborto?
Esta es la séptima vez que se debate en el recinto. Es la vez con mayor cantidad de adhesiones. Se avanza, pero como toda ley compleja nos puede llevar muchos años y que luego alguien tenga el poder de vetarla. Hay que confiar que entre todos podemos luchar para igualarnos.


Hoy una médica decía: Si estás a favor de la vida entonces estás a favor de la despenalización del aborto. Por estás a favor de esa niña, esa joven, esa mujer que necesita decidir sobre su cuerpo y su salud integral. ¿Estás de acuerdo?
Por supuesto. A favor de la vida siempre.

Marina hablemos un poco de tu presente, formaste una familia, ¿estás trabajando como actriz y directora de cine y teatro verdad?
Si, hace diecinueve años en pareja con mi querido compañero Germán Palacios, mama orgullosa y feliz de dos varones y ahora debutando como directora teatral, de Salón de belleza una obra que coescribí con mi prima donde actúan Martina de Marco, Gilda Scarpetta y Luciana Lifschitz. Habla de los vínculos, de las mujeres y de la cotidianidad llevada a un plano mágico.
También estoy terminando mi tercer cortometraje... El señor del tiempo.
Y en breve se estrena una película que filme en Sao Paulo y es totalmente brasilera.

Conectarnos con nuestro deseo en el sentido más amplio es nuestro derecho. ¿Sentís que hoy somos muchas más las mujeres que ponemos esta premisa como prioridad?
Hoy todas las mujeres juntas tenemos una fuerza inquebrantable. Tenemos que agarrarnos con fuerza y ganar la batalla de la paridad, los derechos y el reconocimiento.

¿Que soñas para nuestra sociedad? ¿Para las niñas que pronto serán las mujeres de esta Argentina?
Sueño con una sociedad más justa. Con memoria, verdad y alegría.
Con mujeres con derecho a decidir. Sin presos políticos. Con trabajo y libertad. Con aborto legal seguro y gratuito. Sueño con niños sin hambre.

Por último, si tuvieras la posibilidad de mirar a los ojos a cada uno de los representantes que tienen el voto para definir esta ley. ¿Qué les dirías?

Vote a favor, sepa que las mujeres nos morimos en los abortos clandestinos.
 

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