Hoy nos vamos a meter por un ratito en el mundo del vestuario de la mano de una de las vestuaristas más codiciadas hoy en el cine nacional e internacional, Sandra Fink.
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Cuando hablamos de cine nos imaginamos solo el delante del lente, actores decorado vestuario acciones historias. Hoy nos vamos a meter por un ratito en el mundo del vestuario de la mano de una de las vestuaristas más codiciadas hoy en el cine nacional e internacional, Sandra Fink.

Sandra ¿Cómo fue que elegiste el cine como profesión y como llegaste al área de vestuario?
De niña fui una lectora voraz, leía 5 ó 6 libros por semana, mi mama me asoció a una biblioteca infantil parea satisfacer mi apetito. Cuando termine el secundario y tuve que elegir una carrera mi deseo era crear personajes y ya de adolescente tenía una relación muy lúdica con la ropa, me cosía prendas o usaba la ropa de mis padres de los años 70, y un poco de manera natural llegue al vestuario. Para mi es una forma de contar historias, mi manera favorita.

¿Cómo definirías el vestuario dentro del arte audiovisual?
Creo que el vestuario es muy importante, cuando la gente lo nota y también cuando no. Una vez una escenografía con la que disentíamos sobre algo me dijo: "Es que la gente mira primero el vestuario". Es decir la primera impresión que tiene el público viene del vestuario. Es la piel y el hábito del personaje y a veces el esqueleto. A veces tener limitaciones o marcas que se sienten en el cuerpo colaboran en la composición del personaje en un trabajo colaborativo entre el actor y el vestuario.

Contanos un poco ¿Qué haces cuando recibís una propuesta? ¿Lees el guión? ¿Chequeas actores? A partir de ahí ¿Cómo es tu trabajo en conjunto con el guión?
En general leo el guión, y me interesa saber también quienes forman el elenco y el equipo técnico. Hay también algunos directores a los que les diría que si a ciegas. En general los actores vienen ya de una decisión del director o directora y de quien haga el casting, a veces colaboro en la charla pero en general no participo en la elección. Pero si es muy importante para mi saber quién va a interpretar el personaje para poder diseñarlo. Me interesa trabajar sobre las particularidades de cada cuerpo y de sus movimientos.

¿Vivís en Argentina y Alemania verdad? ¿Qué diferencias hay entre trabajar allá y acá?
Es interesante, justo antes de empezar a dividir mi tiempo entre los dos países quería volver a trabajar en teatro y por alguna razón no se había dado. En Alemania la industria cinematográfica es mucho más grande y también por eso mucho más industrial. Por cómo está financiado el cine esta mas codificado por lo cual el cine de autor es menos frecuente que en Argentina. Aquí aun con presupuestos mucho mas apretados hay unas voces mucho más potentes y únicas. Al menos por ahora. Por otro lado, mis ganas de volver a hacer teatro se hicieron realidad en Alemania, donde me encontré con nuevos lenguajes, performance en vez de teatro tradicional, danza contemporánea y lenguajes visuales muy experimentales que expandieron mis horizontes creativos de manera rotunda. Por suerte estos espacios están creciendo en Argentina y ahora estuve y estoy haciendo este tipo de proyectos también aquí.

¿Qué tipo de cine te gusta hacer?
Me gusta hacer cine de autor. Me interesa sobre todo trabajar con directores que tienen una voz clara y decidida. En estos últimos años tuve el privilegio de trabajar con directores como Anahí Berneri, Ana Katz o Diego Lerman. Me interesan las búsquedas honestas no convencionales, que no satisfacen los prejuicios sino que se acercan a la humanidad desde otro punto de vista sin juzgar y dejando a la gente pensando. También me interesa lo experimental a nivel estético.

Trabajas en cine y teatro. Hoy ¿Qué estás haciendo?
En este momento estoy por entrar en preproducción de “Matar al Dragón” segundo largometraje de Jimena Monteoliva, un film de terror fantástico con el que estoy muy entusiasmada. A su vez estuve desarrollando los vestuarios para “Televisión (breve historia de la mirada)” de Edgardo Mercado y Augusto Zanella que se estrena el 8 de marzo en el Centro Experimental del Teatro Colon. Es mi segunda colaboración con Edgardo que es un coreógrafo con una aproximación muy experimental que me fascina. En febrero reponemos en el C.C.Recoleta “Cita Textual” de Marina Villalobos, una pieza maravillosa como una suerte de veladas performáticas basada en aplicaciones para citas con música y baile.

Hablemos de nuestro director maragato Javier Van de Couter. Estas en el proyecto audiovisual 735? ¿Cómo es trabajar con él?
Conocí a Javier muchos años atrás cuando hice el vestuario de la obra con la que se recibía de actor en el Conservatorio de Arte Dramático. Ya en ese momento era un ser extraordinario. Paso el tiempo y cada uno creció sin que nuestros caminos se crucen hasta hace un tiempito que vi su película “Mía” y quede totalmente conmovida. Así que cuando me invitó a participar de 735 se me cumplió un deseo. Javier es un director de una sensibilidad extraordinaria y un ser muy especial, me siento muy afortunada de ser parte de este proyecto.

¿Cómo está en cine argentino hoy? ¿Por un lado lo que sucede a nivel artístico y por otro a nivel apoyo estatal?
La verdad es que yo estoy muy orgullosa de nuestro cine. Precisamente por mi experiencia trabajando en el exterior aprendí a apreciar nuestro cine que sin tanta parafernalia se las arregla para seguir generar películas de calidad que cosechan cantidad de merecidos premios internacionales. Es muy triste ver como el gobierno no manifiesta ningún interés en la producción de bienes culturales y desfinancia una industria cultural que ni siquiera le generaba gastos solo para favorecer empresas. Espero que nuestro cine pueda gozar de buena salud en el futuro pero lamentablemente, creo que el panorama es bastante complicado.

¿Qué pasa en teatro? ¿Está en permanente movimiento? ¿Tu trabajo es parecido en ambos espacios?
Creo que el teatro ha excedido al teatro, saltó la 4ta pared, sumo tecnología, quebró convenciones y es cada día más libre, si, definitivamente está en permanente movimiento. Mi trabajo es siempre distinto. Creo que cada proyecto es único y lo abordo así. El cine es como un microscopio y el teatro como un telescopio, en el cine me gusta trabajar con detalles pequeños que son perceptibles en un primer plano y en teatro tengo que manejar otra escala.

Que te pasa cuando ves tu trabajo en el estreno de la peli? ¿Cuáles son tus espectativas personales el cine?
Yo le tengo mucho cariño a mi trabajo, lo hago con mucho amor. Desde ese lugar cuando veo una película terminada me hace muy feliz. Creo que el trabajo en equipo es lo más importante en el cine, porque si yo hago un vestuario genial pero el actor hace pavadas, está mal iluminado y el arte es cualquier cosa, mi vestuario no vale nada. Pero cuando todo eso funciona es cuando al ver la película terminada se te hincha el pecho de orgullo y alegría.

 

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