La autopsia determinó la existencia de otro ADN, cuya identidad a la fecha no fue habida. Este ADN, más difuso que los dos primeros, fue encontrado en la remera que portaba la menor al ser hallada sin vida.
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La familia de Karen Alvarez, la joven víctima de un femicidio ocurrido en Viedma en octubre de 2014, sigue en la búsqueda del tercer sospechoso, cuyo ADN quedó impregnado en la prendas de vestir que tenía la víctima al momento del crimen.


Por el hecho hay dos personas condenadas a la pena de reclusión perpetua: Guillermo Jofré y Carlos Mobilio.


El primero de ellos reconoció haberla matado, y en sus argumentos mencionó un pacto con el diablo; mientras que Mobilio negó toda acusación, aunque su ADN fue hallado en el cuerpo de la víctima.


Pero la autopsia determinó la existencia de otro ADN, cuya identidad a la fecha no fue habida.


Es por ello que Edith Miler, la mamá de Karen, sostiene en la actualidad que no logrará la tranquilidad que necesita, hasta tanto la Justicia no resuelva definitivamente este crimen, que marcó a toda la comunidad.


“Para mi la Justicia no va a ser completa hasta que no encontremos el tercer ADN que nos falta”, dijo Edith. “Ese día vamos a estar un poco más tranquilos por la causa de Karen”, agregó.


Edith Miler participa activamente de las manifestaciones en donde se reflejan las problemáticas de género, tal es el caso de lo ocurrido el pasado miércoles en el marco de un “paro nacional de mujer”.


“Lamentablemente nada cambió con la causa de mi hija, por el contrario, todo está peor”, finalizó, en referencia a la actividad asumida por la Justicia.


La prueba que no fue y una esperanza menos
Hace un año, quedó desechada una prueba que había generado una gran expectativa en la familia de la joven.


Con el testimonio de un testigo de identidad reservada, antes del juicio oral y público, la familia, con el patrocinio letrado del doctor Damián Torres, continuaba en la búsqueda de la identidad de ese tercer ADN, impreso en la remera de Karen y del cual ya se había corroborado que no pertenecía ni a ella ni a miembros de la familia Álvarez.


Este testigo de quien por razones obvias no trascendió nunca su identidad, habría aportado datos suficientes para identificar al tercer sospechoso y obligarlo a que preste disposición para extraerle ADN.


Esto finalmente ocurrió en septiembre del año pasado. Al hombre se le extrajo una muestra de saliva y se la envió a un laboratorio de la localidad de San Carlos de Bariloche.Sin embargo, corroborados los datos, los resultados fueron negativos, y la búsqueda del tercer implicado volvió a fojas cero.


Cabe recordar que Guillermo Jofré y Carlos Mobilio se encuentran detenidos, condenados los dos a la pena de prisión perpetua.


El ADN de ambos fue hallado en el pantalón con el que se estranguló a Karen, y en las uñas de la menor.


El tercer ADN, más difuso que los dos primeros, fue encontrado en la remera de la menor, quien portaba una campera al ser hallada sin vida.

 

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